Jinetes de todo el país se lucieron en el festival de Peñas Blancas

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Lo más destacado de la tradición de nuestro país llegó a la región este fin de semana.
Después de un año de pausa, el evento renació de la mano de la familia Morales que, junto a vecinos de la localidad y amigos, decidieron emprender nuevamente la organización de la actividad, que congregó a miles de familias de la región, defensoras de las costumbres argentinas y la tradición.

Sandro y su familia abrieron las tranqueras de su campo durante dos intensas jornadas, donde se pudo disfrutar de los mejores jinetes, al ritmo del chamamé y las payadas.

“Es un trabajo muy arduo, pero nos gusta mucho compartir nuestra cultura y costumbres camperas. Estamos más que contentos con la convocatoria de la gente”, dijo Morales, haciendo referencia a los cientos de hombres, mujeres, niños, jóvenes y adolescentes que llegaron a Peñas Blancas para el festival de jineteada por excelencia de la región.

“Jinetear es un arte, por eso a esta tercera edición al festival le pusimos todo”, expresó entusiasmado, mientras los montadores se lucían en el predio.

De allí surgirían los mejores 12 jinetes del país y los 12 mejores caballos, lo que creó una gran expectativa e intensos preparativos previos.

El encuentro, privilegiado, contó con la animación del reconocido relator, Daniel Fazi, que hizo dote de su vasta e inigualable experiencia relatando el festival cordobés Jesús María.

“Estoy feliz. Es el tercer año que venimos gracias a Sandro Morales. Es un lugar privilegiado, la tierra del guanaco, del choique; para mí traer la sabiduría de otra provincia es un placer. Estar en este festival, que se hace con el apoyo de la Provincia, es una alegría muy grande”, afirmó.

Por su parte, Argentino, nativo de Río Negro, formó parte del destacado jurado que tuvo la ardua tarea de jerarquizar la competencia, seleccionando a los mejores jinetes.

Criado en el campo y experimentado jinete, contó que debió abandonar la actividad debido a una lesión que le impidió continuar. Pero su alma de montador lo llevó a seguir como jurado representando a la provincia: “Siento que es más difícil jurar que montar, por la seriedad que tiene calificar a los jinetes”, dijo.

Sobre su rol, aseguró que aunque “es un trabajo difícil”, le permite continuar relacionado a sus raíces y su historia como jinete de la provincia con distinguida experiencia en la doma.

Durante las dos jornadas hubo carrera de tambores, rueda libre con distintas categorías de grupas, peña, baile y diversión, a lo que se sumó un brillante desfile de tropillas.