Juan Martín Del Potro-Rafael Nadal, por las semifinales de Roland Garros: horario y TV

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“Hace unas semanas no me imaginaba estar en semifinales, pero acá estoy y mi físico está muy bien. Hasta ahora vine haciendo un torneo bárbaro, mucho mejor del esperado, pero con Rafa va a ser un duelo aparte.”

El resumen de las palabras de Juan Martín Del Potro tras la victoria en cuartos de final ante Marin Cilic por 7-6 (7-5), 5-7, 6-3 y 7-5 es claro. Esta actuación era inesperada y hasta aquí todo va de maravillas, pero el partido ante Nadal (no antes de las 10.30 y por ESPN) será una historia completamente diferente.

El boleto a semis le dio un premio extra. Desde el lunes volverá a ser el número 4 del mundo, su mejor ránking histórico y un lugar que ocupó por última vez en febrero de 2014. Y si gana el torneo -algo que suena a hazaña- será el nuevo número 3.

Delpo dijo más de una vez que el ranking hoy no es su prioridad. Sin embargo, ayer admitió: “Hace no mucho estaba cerca de no jugar más. Y ver que los que están arriba mío son (Roger) Federer, Nadal y (Alexander) Zverev, es algo increíble”.

Tal vez esta valoración especial tenga una razón de ser. Porque el ascenso en el ranking es otro indicador de que el tandilense está en un punto muy alto de su carrera, tras los duros momentos que vivió desde aquella dramática caída ante Federer en las semis de Roland Garros 2009.

Poco después de esa derrota, Del Potro tocó el cielo con las manos en Flushing Meadows al conseguir su – hasta ahora- único Grand Slam. Pero cuando empezaba a disfrutar de su bien ganado lugar entre los mejores, sus muñecas lo hicieron tambalear. Primero la derecha, que lo obligó a pasar por el quirófano a principios de 2010 y lo tuvo ocho meses alejado de las canchas; y luego la izquierda, que tuvo que operarse tres veces entre marzo de 2014 y junio de 2015 y lo dejó jugar solo seis torneos en esas dos temporadas.

Después de la última operación tocó fondo, llegó a estar 1.045 en el ranking y hasta pensó en dejar el tenis. Sin embargo, no se dejó abatir y tuvo su recompensa. Tras su regreso vivió un 2016 soñado con la inolvidable medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y la histórica consagración con Argentina en la Copa Davis en Zagreb. Y un 2017 que terminó con un el título en Estocolmo y a las puertas del Masters de Londres y del top 10. Este año volvió a hacer una gran pretemporada y a jugar el Abierto de Australia, se metió otra vez entre los diez mejores, fue campeón en Acapulco y conquistó su primer Masters 1000 en Indian Wells.

Su presencia en París estuvo en duda hasta último minuto por un pequeño desgarro en la pierna izquierda. Pero quizás por lo que significa este torneo para un tenis argentino con tanta historia en polvo de ladrillo, aunque esa es una superficie que a él le cuesta mucho, hizo todo lo que pudo para no perdérselo. Hoy disfruta su recompensa.

“Jugar acá fue la decisión correcta. Estoy feliz”, reconoció Del Potro, que tras nueve años volvió a la elite de Roland Garros.