Whatsapp despliega su plan anti fake news para las elecciones

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Desde la masificación de las redes sociales las fake news han cobrado un singular protagonismo, especialmente en tiempos electorales. En el mundo aún se debate cuál fue el impacto real en comicios como los de EEUU que llevaron a la presidencia a Donald Trump, en España y muy recientemente en Brasil. Plataformas como Facebook hay desplegado estrategias para dar de baja contenidos que sean identificados como falsos o al menos contrarios a sus políticas, pero ¿qué hacer con una herramienta de mensajería privada, como Whatsapp, cuyo intercambio es entre usuarios y además encriptado? ¿cómo combatir la desinformación sin intervenir la privacidad y más aún sin censura? La respuesta de la empresa: “Aumentar la fricción” para hacer más difícil hacer un uso abusivo.

“Sabemos que los usuarios comparten los temas que le interesan, y entre esos están los temas políticos. Pero Whatsapp no es una herramienta para hacer política y estamos muy atentos a combatir las fake news”, afirmó Victoria Grand, vicepresidente global de política y comunicaciones para el servicio que es propiedad de Facebook. Y agregó: “Tenemos una visión clara de contribuir a la seguridad de los usuarios. Por eso nos focalizamos en combatir la desinformación, especialmente en momentos electorales”.

El gran desafío es reducir la desinformación sin alterar el espíritu de privacidad de Whatsapp y evitar abusos de grupos, especialmente con intencionalidad política, sin cometer actos de censura. Para eso, la empresa desplegará un plan que incluye uso de inteligencia artificial, sistemas de detección automática, y el posterior bloqueo de cuentas que violen esas normas. Además hará campañas de concientización a los usuarios y acordó un intercambio de reportes con la Cámara Nacional Electoral (CNE) de cara a los próximos comicios.

Whatsapp trae especialmente la experiencia reciente de Brasil y la India. La estrategia apunta a “aumentar la fricción” a través de distintas armas que reduzcan la circulación de mensajes de forma abusiva. Por ejemplo, una de las limitaciones que se implementarán es que un texto no podrá ser reenviado a más de 5 personas. Hasta ahora el límite era 20. En la empresa aseguran que esto implicó una reducción del 25% de los mensajes diarios a nivel global. Esto es 1.000 millones de mensajes menos a diario. Algo similar ocurrió cuando se aplicó la etiqueta “reenviar”, que hizo bajar fuertemente la redistribución de mensajes de terceros.

Además, a través de la inteligencia artificial Whatsapp identificará comportamientos sospechosos e inadecuados y bloqueará esos números de teléfono. Por ejemplo, si un usuario envía masivamente mensajes, especialmente a otros que no lo tienen registrado, o con demasiada frecuencia. En la compañía remarcaron insistentemente que no hace control sobre el contenido de los mensajes, los cuales recuerda son “encriptados”, sino solo sobre los comportamientos que puedan considerarse violatorios de sus normas. “Queremos ser una plataforma privada, no viral”, refuerza Grand.

Un dato: todos los meses Whatsapp da de baja 2 millones de cuentas por prácticas consideradas abusivas. Solo en las elecciones en Brasil fueron 400.000. Por ahora en la Argentina no reporta que haya tenido que intervenir por cuestiones de campañas políticas, aunque insiste que no hacen revisión del contenido, sino de los comportamientos. La novedad es que también a partir de ahora comenzarán a enviar intimaciones legales para que se cese con el envío masivo.

Grupos de Whatsapp
Otras de las limitaciones que se implementarán “en las próximas semanas” se centra en los grupos. Los usuarios podrán determinar de antemano si pueden ser agregados por cualquier otra persona sin autorización, solo por quienes tiene agendados como contactos, o directamente por nadie. Además, será más difícil reingresar a un grupo del cual alguien se fue o fue expulsado. Todo esto apuesta a incrementar la “fricción”. Es decir, para Whatsapp la mayor complejidad en el intercambio de mensajes es lo que ayudará a combatir la desinformación.

Es importante señalar que aún está en debate el efecto real de las fake news en las decisiones de los votantes. Si modifican o no el voto es tema de análisis por los especialistas, y de hecho Whatsapp financia estudios en ese sentido. Sin embargo, ante una elección muy cerrada, como fue por ejemplo el balotaje entre Mauricio Macri y Daniel Scioli en 2015 –con unos 680.000 votos de diferencia- todos los sufragios cuentan.

Hay que tener en cuenta que Whatsapp cuenta con tres tipos de servicios de mensajería: el que está en la mayoría de los celulares del país, en el que el 90% de los mensajes son entre personas; uno Business, para comunicación en empresas; y un tercero que se utiliza para brindar asistencia al cliente. La característica de este último es que la información es solicitada por los usuarios y además ahí sí el contenido es revisado. Es incipiente y es el único modo arancelado que tiene Whatsapp. La compañía comentó que ese servicio está formando parte de una prueba piloto para que gobiernos difundan información de interés público; la Ciudad de Buenos Aires es uno de los que forma parte del experimento.

Por otro lado, Whatsapp sigue analizando distintas formas de combatir la desinformación. Hay temas aún no resueltos que pueden saltar los límites de sus políticas, como por ejemplo las listas de difusión. Además, está trabajando con la iniciativa Reverso para agilizar el chequeo de información que pueda ser maliciosa.

Whatsapp se reunió días atrás con todos los representantes de los partidos políticos en un mismo encuentro en el que les explicaron cuáles son los límites para utilizar el servicio sin violar las normas. Es que es sabido que muchos lo utilizan, incluso aunque esté prohibido, para hacer campaña. De hecho, el propio Gobierno tiene como unos de sus principales ejes la campaña vía Whatsapp a través de lo que denomina los “Defensores del Cambio”. El dilema ahí está entre qué mensajes son proselitistas y cuáles son parte de la comunicación privada entre personas que comparten una misma pertenencia política. Seguramente, en esos grises es que trabajarán los cráneos de la estrategia electoral.