Río Negro distinguió a su campeona olímpica Rosario Soto

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Rosario Soto, logró a sus 19 años, lo que muchos están una vida dedicados al deporte y no llegan al objetivo jamás. Fue la arquera de la selección argentina de beach handball con el aditivo extraordinario de ser campeona olímpica en los Juegos de «Buenos Aires 2018», que tuvo a la Argentina por primera vez como anfitriona. El pergamino queda grabado a fuego en su foja y la medalla de oro junto a todos sus valores adjuntos es el legado que Rosario puede dejar a los que vienen detrás alimentando un mismo sueño incluso en distintas disciplinas deportivas, pero sobre todo a los amantes del balonmano en la arena que lo anhelan y desean porque la actividad llegó para instalarse definitivamente en el devenir de las generaciones argentinas.

Rosario es de Cipolletti criada en el barrio San Pablo, la localidad neurálgica ubicada en el Alto Valle de Río Negro. Pero fue Neuquén que la cobijó y el profesor de la Asociación de Balonmano (ABC) de Centenario, Julian Huaiquilaf, quien la descubrió en 2016. «Me inicié con Julian que nos propuso jugar y aparte se compartía mucho con amigos», evoca la flamante campeona olímpica en cuanto a su incipiente inicio.

Cortesía audiovisual del Sitio Oficial de Río Negro con el suceso de la distinción!.

Rosario en el regocijo que brinda las mieles del premio mayor después de tanto sacrificio, en la oportunidad fue reconocida por el gobierno de su provincia, a la que también representó en competencias nacionales. El subsecretario de Deportes, Juan Pablo Muena, le entregó una plaqueta a modo de estímulo, en el marco de un encuentro realizado en Bariloche.
“Rosario es una gran deportista que se encuentra dentro de los grandes representantes a nivel deportivo que tenemos en Río Negro”, afirmó Muena en conferencia de prensa que se montó para el propósito.

En el repaso deportivo de su carrera la forma incrédula que tomaron el logro del bronce en el Mundial Juvenil de África, “no lo podía creer; en 2017 nos preparamos para un Panamericano en Paraguay donde logramos un primer puesto y de allí clasificamos a un Mundial en Isla Mauricio, ninguna podía creer que nos íbamos a Sudáfrica, nos preparamos con mucho frío ya que se disputaba en julio y quedamos terceras, le ganamos a Croacia y perdimos contra Hungría y Holanda que eran muy superiores en ese momento”, relató la rionegrina con un tanto de sorpresa todavía.

“Ese triunfo nos dio la plaza para participar de los Juegos Olímpicos el año pasado en octubre donde hicimos podio y el beach handball fue muy reconocido”, agregó.

En el mismo momento que su loable tarea era premiada con una plaqueta, su coterránea regional y compañera de equipo, de viajes y campamentos, la referencia es la neuquina Gisela Bonomi (mejor pivot en «Buenos Aires 2018»), arranca otra apuesta con la Celeste y Blanca, pero en la división Mayor: clasificar a la Argentina para el Mundial de Italia 2020 y a los World Beach Games de Doha, Qatar 2019

En relación a lo anterior, Soto refirió que, “ahora se está jugando un Panamericano en Brasil y nos daría una plaza para participar en un mundial siendo tres las posibilidades y una para los Juegos Mundiales de Playa. Seguro de logras sus compañeras sendas clasificaciones o al menos una, Rosario alimenta de esperanza de ser convocada nuevamente para la selección argentina, por supuesto con otros desafíos y a otros niveles.