Declaró la sobrina de José Alperovich, que lo denunció por violación: «Poder decir lo que le pasó fue reparador»

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La sobrina del senador José Alperovich, al que denunció por violación, declaró durante tres horas y respondió preguntas ante la Justicia de Tucumán. «Decir lo que le pasó fue reparador», dijo sobre su presentación Milagro Mariona, la vocera de la joven de 29 años. Además rechazó la versión que dio el exgobernador de que había realizado una presentación en su contra, ya que dijo que no fueron notificados de que tuviera alguna causa.

De esta manera desmintió los planteos de Alperovich, que en su primera reacción tras la denuncia negó las acusaciones y dijo que fue «víctima de amenazas y exigencias indebidas por parte de quién ahora se presenta falsamente como víctima», en relación a su sobrina. En esa oportunidad indicó además que «con anterioridad» promovió «la denuncia y la investigación pertinente ante la justicia». Aunque el equipo que representa a la denunciante asegura que nunca los notificaron que hubiera investigaciones en contra de la joven, que se encuentra protegida con custodia de la Policía Federal.

La vocera no dio detalles de la declaración de la joven ante la fiscal María del Carmen Reuter pero habló de las sensaciones que tuvo durante su exposición ante la Justicia. «Poder decir lo que le pasó fue reparador para ella, pasó la peor violencia que pudo haber pasado y esto la fortalece. Se sintió contenida, sintió que se cumplieron todas las garantías», dijo Mariona. Aseguró que no tiene constancia de que la joven haya recibido amenazas y explicó que está custodiada por la Policía Federal porque el denunciado difundió su nombre.

Previo a la declaración de la joven el equipo que la representa indicó en un comunicado que la denunciante «sufrió violencia sexual, física y psicológica desde diciembre del 2017 hasta mayo de 2019 por José Jorge Alperovich», durante el período que trabajó con él, y que la causa será investigada en unidades diferentes, ya que se hicieron dos denuncias. En Tucumán será analizada por la fiscalía especializada en delitos contra la integridad sexual a cargo de Reuter. Mientras que en Buenos Aires recayó en el despacho de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°10 de la Capital Federal, a cargo de Santiago Vismara.

Explicaron que la acusación es por abuso sexual, tipificada en el artículo 119 del Código Procesal, y que es «agravada» por produjo «un daño grave en la salud de la víctima». Sumado al contexto en que se produjeron los delitos denunciados, por «la relación de dependencia entre la denunciante con el demandado y por el sometimiento gravemente ultrajante para la víctima cuando mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción».

Además cuestionaron la decisión del senador de revelar su identidad y pidieron que en el tratamiento del caso haya respeto por la víctima. «Pedimos que no se ahonden en detalles que puedan revictimizarla o estigmatizarla porque sería recaer en violencia simbólica contra una víctima de violencia sexual, física y psicológica», advirtieron.

Explicaron que la acusación es por abuso sexual, tipificada en el artículo 119 del Código Procesal, y que es «agravada» por produjo «un daño grave en la salud de la víctima». Sumado al contexto en que se produjeron los delitos denunciados, por «la relación de dependencia entre la denunciante con el demandado y por el sometimiento gravemente ultrajante para la víctima cuando mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción».

Además cuestionaron la decisión del senador de revelar su identidad y pidieron que en el tratamiento del caso haya respeto por la víctima. «Pedimos que no se ahonden en detalles que puedan revictimizarla o estigmatizarla porque sería recaer en violencia simbólica contra una víctima de violencia sexual, física y psicológica», advirtieron.

 

#NoNosCallamosMás: “Durante un año y medio, mi tío José Alperovich violentó mi integridad física, psicológica y sexual”
Hoy se presentó una denuncia por abuso sexual en los Tribunales penales de Tucumán y en la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM)en Buenos Aires contra el ex gobernador de Tucumán y actual Senador Nacional. Publicamos una carta abierta de la denunciante.
“El silencio pesa (…) La verdad es poderosa porque sana. La verdad aparece solo si nos atrevemos a decirla. Ya lo hice. Ya no me callo más”.El arte de no callar. Autobiografía entre el silencio y la impunidad. Thelma Fardín.
Estoy segura que ninguna persona que haya sufrido violencia sexual quisiera estar en este lugar, desnudando la intimidad más dolorosa de su vida. Pero nos obligan a encontrar en esta manera la posibilidad de ser escuchadas. Ya no nos callamos más, pero tampoco queremos hablar por lo bajo de lo que nos pasa, de lo que sentimos, de lo que nos hicieron y de cómo hacemos para volver a la vida después de que hechos tan traumáticos nos la cambiaron para siempre.No escribo para convencer a nadie de nada. Estoy aquí contra la opresión del silencio y por la necesidad de recuperar mi vida, de sanar llamando a las cosas como son, sin suavizarlas ni teñirlas, poniéndole al monstruo nombre y apellido. Cuando no le ponés nombre, no existe.El mío se llama José Jorge Alperovich, mi tío segundo y jefe, por quién fui violentada sexual, física y psicológicamente desde diciembre del 2017 hasta mayo de 2019. Durante un año y medio sufrí violaciones a mi integridad física y sexual. El avasallamiento fue demoledor. Tanto que ni siquiera pude ponerlo en palabras. Él oscilaba libre y cómodamente en los tres escenarios ante los que me posicionaba: el familiar, el laboral y el del horror de la intimidad que me forzaba a vivir con él.No quería que me besara. Lo hacía igual. No quería que me manoseara. Lo hacía igual. No quería que me penetrara. Lo hacía igual. Inmovilizada y paralizada, mirando las habitaciones, esperando que todo termine, que el tiempo corra. Ya saldría de ahí y estaría en mi casa, ya habría más gente alrededor, ya el disimulo y el trabajo lo iban a alejar de mi.Ya se cansaría de mi, de que no quiera, de que sea “asexuada” como me llamaba. Pero su fijación no cesaba, durante mucho tiempo quiso más y más seguido, con más ganas, con más fuerza, con más violencia por mi resistencia.La sensación de que nunca nadie iba a salvarme, de que no iba a haber una interrupción o algo que me sacara de esos lugares. Era expresamente su voluntad. Yo no podía salir sola del encierro porque sabía que tras la primera puerta había caseros, y policías y custodios armados. Todos sabiendo lo que estaba pasando adentro y cuidando las fronteras de él.Estaba completamente atrapada.Yo nunca elegí estar ahí de esa manera. Se lo decía en cada no. Pero mis no para él nunca fueron suficientes. No se trataba del ímpetu ni de la cantidad de veces que se lo decía ni de como se lo explicaba ni de como mezquinaba mi cuerpo ni de como intentaba defenderme ni si lloraba o no. Nunca en mi vida lloré tanto.

Durante todo ese tiempo no tuve ni un respiro. Trabajé sin parar, sin vacaciones, sin feriados. Solo me liberaba cuando él viajaba. Pero cuando regresaba, volvía también la pesadilla. Hasta que se detuvo, hasta que las situaciones en las que el disponía quedarse solo conmigo para tocarme y penetrarme se volvieron situaciones ya de violencia y maltrato público, delante de personas. Pero ya no más por dentro, ya no más al hueso, ya no más solos.Pensar en quién era yo antes, sin miedo, con deseo de desarrollarme, de aprender, de vivir.Si me conocías pensarías que era una mujer a la que jamás le podría pasar algo así. El peligro cayó sobre mí todo junto, encubierto en el afecto familiar y en la seriedad de lo laboral. Quedé atrapada y atravesada para siempre. A mí esto me cuesta desde el día que empezó a pasar y en todos los sentidos. Solo quiero justicia. Recuperar mi vida. Tengo 29 años, soy libre, soy joven. Quiero volver a empezar poniendo cada cosa en su lugar. Responsabilidad de acciones, consecuencias para quien corresponde. Hasta ahora, sólo las cargo yo. Sacarme esta mochila que ya no puedo sostener más y entregársela a su dueño.No miento, no busco fama. Nadie quiere hacerse famosa por contar el horror que vivió. No quiero dinero ni hay un trasfondo político detrás de mi denuncia. Soy mucho más que todo eso que se pueda especular. Esto es por mí. El motivo más importante de mi vida es mi renacimiento, mi sanación y la búsqueda de justicia. ¿Qué motivo más importante que el valor de mi propia vida puedo tener? Estoy acá contando lo que viví por mi seguridad pero también para que otras mujeres se animen a hablar. Esto no me mato, me puedo proclamar y me puedo defender. Me puedo recuperar, me puedo cuidar, me puedo elegir. Hoy elijo no callarme nunca más. A pesar deque me decía, en pleno horror: ‘cállate, ¿no ves como estoy?’, para tapar todos mis no. No me callo nunca más. Este es mi nunca más. Ojalá también sea el nunca más de todas aquellas que queremos dejar de callar.Elijo cerrar con estas palabras de Zuleika Esnal: “A las que denunciaron. A las que no. A las que pudieron salir. A las que no. A las que me escriben pidiendo que escriba. A las que me escriben pidiendo que no, que solo quieren probar qué se siente que alguien más sepa su infierno. A las todavía no. A las ahora sí. A las no puedo. A las sin nombre ni apellido. A las no pongas mi ciudad, por si me encuentra. A las mi vieja sabía y no hizo nada. A las de huesos rotos. A las que ya no están para contar su historia. A las que están acá pero no pueden contarla. A las que escriben paredes. A las que no. A las que salen a la calle. A las que no. A las que me va a sacar el nene si denuncio. A la memoria de todas. A sus mamás. A todas las mamás. (…) A las callate y aguantá. A las no aguanto más. A las me quiero morir. A las de sexo anal para no quedar embarazada de mi viejo en sexto grado. A las viajeras que no vuelven. A las que vuelven y es un lujo. A las te escribo ahora que duerme. A las te dejo que volvió. A las me mata si se entera. A las no sé a quién recurrir. A las te escribo porque yo no tengo a nadie”.