La importancia de ir por delante del Coronavirus y tratar de ver «cuál será su próxima jugada», es vital en estos tiempos de pandemia. Fuimos hasta el núcleo de la investigación. El lugar donde epidemiólogos y profesionales del Hospital Pedro Moguillansky, en Cipolletti, trabajan tras las huellas del Coronavirus.

Ellos son los encargados de rastrear a los posibles contagiados y también de aislarlos. De este modo, se intenta detener o, al menos desacelerar, la cadena de propagación de la enfermedad.

El objetivo es ganar tiempo. Como un detective sanitario detrás de la pista de un asesino, o de un virus, la herramienta de trabajo son: entrevistas con los pacientes a los que se les confirmó el diagnóstico de Coronavirus.

Lo primero que hace el equipo ante la aparición de un nuevo infectado es contactar a la persona y hacer un recorrido minucioso de sus movimientos en las últimas semanas.

Con los estudios epidemiológicos «A veces nos hemos dado cuenta que las recomendaciones muchas veces no se han cumplido. No cumplen con el aislamiento, no se quedan en su casa. Comparten reuniones y no utilizan el barbijo en los lugares de trabajo que es el lugar donde más focos hemos encontrado. En las instituciones donde hay personal trabajando», determinó la epidemióloga Laura Aservi.

El objetivo de la entrevista es reconstruir el recorrido reciente del paciente para detectar otras personas que, al haber estado en contacto con él, corran riesgos de haber sido infectados. Lo que se busca es preservar su salud y también aislarlos para que no se conviertan ellos en nuevos propagadores del virus.

Después se georeferencia, en un plano de la ciudad de Cipolletti, «se van localizando todos los casos positivos para ver si tienen alguna distribución especial para informar al Comité de Crisis y se procede a otro tipo de trabajo que tiene que ver con el social y el demográfico en el terreno», señaló María Luz Riera.

Rápidamente los integrantes tratan de ir por delante de la COVID-19 a partir de la reconstrucción de su paso por un núcleo. Los “rastreadores de COVID-19” despliegan un trabajo tan silencioso como intenso para evitar que los casos se propaguen y sigan contagiando.

Por cada caso confirmado, se estima que hay entre 4 y 5 personas que forman parte del círculo familiar, sumados a los contactos laborales. El seguimiento de estos “contactos estrechos” persiste durante 14 días con llamados diarios.

«Hasta ahora, excepto los primeros casos que fueron los más críticos. Luego los casos han sido de requerimiento mínimo. Algunos están asintomáticos y aislados en sus casas si pueden hacerlo en soledad. Es decir, si tienen las condiciones dadas para estar en su domicilio y en soledad, los seguimos y así los dejamos», María Luz Riera.

«La gente más vulnerable que son los ancianos y la gente de riesgo son los que lo van a sufrir y en realidad son los que más se están cuidando. Todos tenemos que pensar en ellos para poder protegerlos», determinó Aservi.

En caso de que alguna persona presente síntomas, se coordina de inmediato para realizar el hisopado.