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Recuperando tierras afectadas por la explotación petrolera. Por Herman Avoscan

 

Entre tantos otros usos, las plantas nativas también son una excelente alternativa para desarrollar una estrategia de rehabilitación de los suelos afectados por la actividad petrolera. Desde las picadas que se necesitan realizar para ingresar a los yacimientos, los terrenos que se despejan para instalar los tanques y los depósitos, o las mismas líneas de sísmicas, son grandes superficies en los que se arrasa con todo lo que existe previamente. El resultado, a corto o mediano plazo, puede ser la erosión, la formación de gigantescos médanos y la pérdida de la diversidad biológica de un determinado espacio.

Desde la Facultad de Ciencias Agrarias se han venido desarrollando varias experiencias para recuperar esos territorios y rehabilitarlos para que la erosión de esos suelos no continúe. Adriana Bunzli, agrónoma y profesora adjunta de Botánica, publicó un manual con las técnicas que permitan fijar el suelo y mantener esa variedad. “Esta tarea se puede hacer con plantas nativas o plantas exóticas. Nosotros en la facultad preferimos hacerlo con plantas nativas”, explicó la docente.

¿Cómo es el trabajo para la recuperación del monte después de esta afectación por la actividad?
Lo que se puede hacer es rehabilitar. Volver el monte a las condiciones prístinas (las que había antes de la intervención humana), es imposible. Los trabajos que se hacen son de rehabilitación. Se les da una ayuda para que esas tierras nuevamente puedan volver a ser funcionales, productivas, que el suelo no se vuele. Eso es lo que se puede hacer.

¿Cuál es el alcance de “rehabilitar”?
“Rehabilitar significa que podamos nuevamente usar el suelo. Cuando se hacen obras de picadas, se hacen también explanadas, lugares donde se remueve grandes superficies de suelo. Esos suelos se remueven, se remueve las plantas, empieza a volar la arena. En nuestra zona con tantos vientos, se forman mantos eólicos o mantos de arenas en algunos lugares y en otros lugares queda el suelo totalmente desnudo, con piedras. El nombre que reciben esos suelos tan erosionados es “pavimento de desierto”. Quedan piedras. En los dos ambientes es prácticamente imposible que vegete ninguna planta. En el caso de las arenas muchas veces se trasforman en esos médanos vivos que se mueven de un lugar a otro con el viento. Son dos tipos de ambientes o de suelos donde es prácticamente imposible la vegetación de ninguna especie. Con la rehabilitación de un suelo lo que se hace es fijar la arena y que no se mueva más. Y que la misma materia orgánica que van formando las plantas comience a formar el suelo. Donde está el “pavimento de desierto”, si está muy pelado es más complejo, no alcanza solo con plantar. Pero donde hay un poquito de suelo hay algunas especies que están adaptadas a vivir en esos suelos muy someros, con muy poco desarrollo. Se puede comenzar así a tratar de originar el suelo”.

¿Qué tipo de especies son las más utilizadas?
Una de las más recomendadas, no solo por nuestras experiencias sino por otras en otros lugares del mundo, es la zampa. En otro caso, cuando los suelos tienen muy poca profundidad, una planta muy interesante es el coirón. Que al igual que la zampa, es una planta muy fácil de propagar. Se consigue mucha semilla y con mucho poder germinativa. Es muy fácil hacerlo, no hace falta una gran técnica, lo mismo con el coirón. Y otras plantas muy interesantes son el alpataco, el molle, el llaollín o piquillín de la víbora, que no es el mismo piquillín que nos venden para leña, ese es otro que no es de nuestra región. Otra planta interesante es el Botón de oro, que es como una margarita amarilla tan bonita que pronto vamos a empezar a ver. Son plantas de fácil propagación.

¿Qué se puede hacer en casos de derrames petroleros, tan contaminantes?
No tenemos experiencia en la facultad con ese tipo de trabajo de remedición de suelos. Se hacen trabajos con bacterias que degradan el petróleo. Nosotros somos un equipo de agrónomos que nos dedicamos más al cultivo tradicional de la planta. Y nos interesa mucho generar propuestas y generar técnicas que sean fácilmente reproducibles por la gente. Cualquier persona puede ir, cosechar las semillas, guardarla, hacer el tratamiento pregerminativo que es muy sencillo, y luego cultivarla en la casa.

¿Qué receptividad tienen las empresas a la hora de realizar estas tareas?
Es buena; por lo general las empresas están interesadas en estas tareas de regeneración.

¿Cuál de esas especies te ha sorprendido por la cantidad de usos?
La jarilla, sin dudas. Tiene infinidad de propiedades. Pero es una planta muy difícil de propagar. Es la que todos queremos propagar, porque es la que caracteriza a nuestra región fitogeográfica, pero es bastante difícil.

¿Qué se puede hacer con otras actividades que erosionan el ambiente, el motociclismo, el rally?
Para los motociclistas, para las petroleras,,, les propongo que vengan a estos talleres para hablar de plantas porque cuando las empezamos a conocer nos damos cuenta de lo sorprendente que son. Cuando las empeazamos a conocer las empemos a amar, y a cuidar.
Estoy convencida que la gente no sabe el tesoro que tenemos, no tenemos la suficiente conciencia de lo que son las plantas nativas. Por eso les digo que se animen, que investiguen que lean… y después que vayan a la naturaleza, porque la naturaleza hay que disfrutarla.

¿Cómo hacer para participar de los talleres “Hablemos de plantas” para tener más conocimientos sobre estas plantas nativas?
El 23 de octubre se va a hacer en la Cooperativa de Aromáticas en Fernández Oro un taller sobre plantas nativas. Para tener más información, puede escribir al mail abbunzli@yahoo.com.ar

¿Cómo se han venido desarrollando esos talleres?
A la gente le encanta hablar de plantas. Ahí sale nuestro verdadero vinculo, por ser seres vivos nosotros y las plantas. A las plantas nativas a veces se las llama “yuyos” peyorativamente, porque parece que no sirven para nada, pero después les vamos descubriendo tantas aplicaciones. Y con un condimento muy importante: son las únicas que pueden vivir en estas condiciones.
En esos talleres, nosotros como docentes lo que hemos hecho fue aportar el conocimiento sobre el cuerpo de la planta, el ciclo de vida de la planta. Pero con respecto a los usos, el conocimiento lo aporta la gente. La gente sabe. Hay que hurgar un poco para que salga un poco.

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