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A 28 años del triple crimen en Cipolletti: la memoria intacta y la lucha por justicia continúa

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Hoy se cumplen 28 años del triple crimen de Cipolletti, un caso que sigue marcando a la ciudad y que aún espera respuestas. El 9 de noviembre de 1997, Verónica Villar, María Emilia González y su hermana Paula decidieron salir a caminar por la ciudad. Con sueños y futuros por delante, nunca imaginaron que ese paseo sería el último de sus vidas.

El día transcurrió con normalidad, pero la ausencia de las jóvenes comenzó a preocupar a sus familias a medida que caía la noche. Sin embargo, la policía no actuó con la urgencia que la situación requería. En esa época, el protocolo indicaba esperar 48 horas para reportar una desaparición. Fue solo a través de la insistencia de la comunidad que se organizaron los primeros rastrillajes.

El hallazgo de los cuerpos y el horror revelado

Dos días después, el 11 de noviembre, un vecino llamado Dante Caballero encontró los cuerpos de las tres jóvenes en una zona rural cerca de la ciudad, un hallazgo que marcó el desenlace de una búsqueda angustiante. Los cuerpos de Verónica, María Emilia y Paula presentaban signos de una violencia extrema: ataduras, golpes, disparos y heridas de arma blanca. La autopsia reveló que antes de morir, las jóvenes habían sufrido una tortura indescriptible.

Este hallazgo conmocionó a toda la ciudad, y las familias de las víctimas, lideradas por los padres de las jóvenes, Juan y Ofelia Mosconi, Ulises González y Susana Guareschi, comenzaron a exigir justicia. La indignación fue tal que se organizaron numerosas marchas y movilizaciones en toda la región, buscando respuestas frente a la brutalidad del crimen.

Una investigación plagada de irregularidades

El caso fue denominado como el “triple crimen” y, aunque a nivel nacional se le dio gran cobertura mediática, la investigación estuvo plagada de irregularidades. Aún en 1997, el Código Penal argentino no contemplaba el “femicidio” como figura, por lo que el caso se trató como un “triple crimen”. Esto implicó que las víctimas no recibieran la clasificación que hoy en día les correspondería, sumando un componente más de injusticia en la causa.

El único detenido fue Claudio Kielmasz, quien en un primer momento fue considerado testigo protegido, pero pasó a convertirse en el principal imputado. En 2001, Kielmasz fue condenado a prisión perpetua por el secuestro y asesinato de las tres chicas, pero el caso aún deja muchas preguntas sin respuestas. A pesar de su condena, muchos creen que hubo más personas involucradas en el crimen, y que aún hay responsables que nunca fueron identificados ni llevados ante la justicia.

La condena de Guillermo González Pino y su posterior liberación

En el juicio de 2001 también fue condenado Guillermo González Pino, quien recibió una pena de 18 años de prisión. Sin embargo, en 2002, el Superior Tribunal de Justicia revocó esa condena y ordenó su liberación, un giro que sorprendió a todos, especialmente a las familias de las víctimas. Posteriormente, González Pino fue nuevamente detenido por otros delitos, y en 2022 fue expulsado del país bajo la figura del “extrañamiento”, debido a su implicación en varios casos de estafas en Villa Regina.

A 28 años de aquel fatídico 9 de noviembre, la memoria de Verónica, María Emilia y Paula sigue intacta en los corazones de los cipoleños. Las familias de las víctimas no han dejado de luchar por la verdad, y la comunidad sigue exigiendo justicia. Hoy, como cada año, se realizarán actividades para conmemorar a las jóvenes y mantener viva la lucha por la justicia que aún no se ha logrado.

Laura Villar, dialogó con LU19 y compartió las actividades que se realizarán en Cipolletti para recordar a las tres jóvenes.. “Seguimos buscando la verdad, exigiendo que los responsables de ese crimen terrible enfrenten las consecuencias de sus actos”, expresó.