El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó en las últimas semanas operaciones de swap con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por unos USD 2.800 millones, con el objetivo de reponer divisas utilizadas antes de las elecciones legislativas y cumplir con un pago reciente al Fondo Monetario Internacional (FMI). De ese total, USD 796 millones fueron destinados a la adquisición de Derechos Especiales de Giro, mientras que el resto se usó para contener la presión cambiaria en el mercado local.
El secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, confirmó que Argentina utilizó una parte de la línea de crédito de USD 20.000 millones disponible y sostuvo que la operación representó una ganancia para Estados Unidos. Además, afirmó que su país “empleó su hoja de balance para estabilizar a la Argentina”, destacando el carácter financiero y estratégico del acuerdo.
Estas maniobras, sin embargo, complican el cumplimiento de las metas de reservas exigidas por el FMI, ya que el país debería incorporar más de USD 10.000 millones antes de fin de año para alcanzar los objetivos pautados. Analistas estiman que, con este nuevo pasivo de corto plazo, las reservas netas del BCRA caerían nuevamente a terreno negativo.
Desde el Banco Central adelantaron que buscarán retomar la acumulación de reservas el próximo año, en tanto las condiciones del mercado lo permitan. En paralelo, se espera que el FMI evalúe un esquema de acumulación “más realista” durante las próximas revisiones del acuerdo.