Tres ciudadanos sauditas condenados por el asesinato de un ciudadano sudanés fueron ejecutados en La Meca, en el oeste de Arabia Saudita, según informó el lunes el Ministerio del Interior a través de un comunicado difundido por la agencia oficial SPA. Con estos casos, el número total de ejecuciones en el país asciende a 340 desde comienzos de año, superando el récord anual registrado en 2024.
De acuerdo con datos de la ONG Amnistía Internacional, Arabia Saudita fue en 2024 el país que más prisioneros ejecutó después de China e Irán. Organizaciones de derechos humanos y especialistas advierten que el aumento de las penas capitales está vinculado principalmente a la campaña del reino contra el narcotráfico y el consumo de drogas.
Las autoridades sauditas lanzaron en 2023 una amplia ofensiva contra el tráfico de estupefacientes, especialmente contra el captagon, una droga sintética de la familia de las anfetaminas con fuerte presencia en Medio Oriente. En ese marco, desde comienzos de 2025 ya fueron ejecutadas 232 personas por delitos relacionados con las drogas, según cifras oficiales.
Los extranjeros han sido los más afectados por esta política: de las 232 ejecuciones vinculadas a estupefacientes en 2025, 193 correspondieron a personas de otras nacionalidades. Pese a las críticas internacionales, Arabia Saudita mantiene una estrecha alianza estratégica con Estados Unidos, país que públicamente se manifiesta en contra de la pena de muerte, aunque sin pronunciamientos directos frente a estos casos.