Los incendios forestales en la provincia de Chubut arrasaron más de 12.000 hectáreas de bosques nativos y pusieron en riesgo la vida de más de 3.000 turistas y vecinos, en lo que se considera la mayor catástrofe ígnea de los últimos años en la región.
Mientras los brigadistas y bomberos voluntarios luchan día a día contra las llamas, el Gobierno nacional, bajo la gestión de Javier Milei, fue criticado por su ausencia y la insuficiente asistencia estatal. Según denunciaron bomberos voluntarios de El Hoyo, la ayuda llegó tarde y de manera limitada, dejando a los equipos locales con recursos reducidos frente a incendios que avanzaban sobre zonas pobladas y productivas.
A pesar de ello, Milei recurrió a X (Twitter) para elogiar a los brigadistas con mensajes públicos: “Nada más heroico que arriesgar su vida por salvar la de otros”, escribió, y agregó: “Quiero mandar un agradecimiento especial a todos los brigadistas, bomberos y a cada uno de los voluntarios que están combatiendo el fuego dándolo todo”.
El reconocimiento se produjo luego de que se incorporaran 78 nuevos efectivos: 63 brigadistas de Córdoba (ETAC) y 15 de la BNNEA del SNMF–AFE. Sin embargo, muchos especialistas y referentes locales cuestionan que estas incorporaciones sean una respuesta tardía ante meses de desfinanciamiento del Sistema Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), recortes presupuestarios y subejecución de partidas, que debilitaron la capacidad de prevención y combate de incendios a gran escala.
En paralelo, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, anunció algunas medidas de asistencia financiera para los damnificados, mientras el país enfrenta un contexto de políticas ambientales reducidas, que según expertos, ponen en riesgo a la población y al patrimonio natural de la Patagonia.
La crítica principal de organizaciones locales y especialistas apunta a que los elogios en redes sociales no reemplazan la acción efectiva, y que la prevención y preparación frente a emergencias forestales requieren recursos, coordinación y políticas públicas sostenidas.