El primer ministro de Canadá, Mark Carney, fue uno de los protagonistas del Foro Económico Mundial de Davos al pronunciar un discurso que cosechó un prolongado aplauso y dejó fuertes definiciones sobre el escenario geopolítico global y el rol de las potencias medias frente a las grandes potencias.
En su intervención, Carney sostuvo que el “viejo orden mundial” ya no será recompuesto y advirtió que el mundo atraviesa una ruptura, más que una transición, en la que las grandes potencias utilizan la integración económica como un arma. En ese contexto, llamó a los países de peso medio a actuar de manera conjunta para evitar quedar subordinados.
“Las potencias medias deben actuar juntas. Si no estás en la mesa, estás en el menú”, afirmó el mandatario canadiense, en un mensaje que fue leído como una crítica directa a las políticas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia aliados tradicionales como la Unión Europea, el Reino Unido, Francia e incluso Canadá.
Carney cuestionó la idea del beneficio mutuo de la integración económica cuando esta se transforma en un mecanismo de dominación y señaló que Canadá se encuentra recalibrando sus relaciones internacionales. Para ilustrar la coyuntura actual, citó el ensayo The Power of the Powerless, del autor y expresidente checo Václav Havel, al advertir que el orden mundial basado en normas “se está apagando”.
Según el primer ministro, las empresas y los países deben comenzar a rebelarse frente a las grandes potencias, del mismo modo que ocurrió en Europa del Este cuando las sociedades dejaron de obedecer las reglas impuestas por los regímenes comunistas.
En contraposición al aislamiento, que describió como un camino hacia “un mundo más pobre, más frágil y menos sostenible”, Carney propuso construir coaliciones flexibles y redes densas de cooperación en comercio, inversión y cultura. Puso como ejemplo la estrategia canadiense de generar alianzas “asunto por asunto” para enfrentar desafíos futuros.
El líder canadiense también expresó su firme respaldo a Groenlandia y Dinamarca, y ratificó el compromiso “inquebrantable” de Canadá con el artículo 5 de la OTAN. “Cuando solo negociamos bilateralmente con un poder hegemónico, negociamos desde la debilidad. Eso no es soberanía”, advirtió.
El discurso se conoció además en un contexto sensible, luego de que un medio canadiense revelara que las Fuerzas Armadas del país elaboraron, por primera vez en más de un siglo, un esquema teórico ante una eventual invasión de Estados Unidos.