Autoridades del gobierno nacional recorrieron la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Arroyito, Neuquén, y definieron avanzar con una licitación para reactivar el complejo con el objetivo de retomar la producción y exportación. La visita fue encabezada por el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Martín Porro, y el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, quienes evaluaron el estado de las instalaciones tras años de inactividad.
Durante la recorrida, se resolvió que la CNEA asuma de manera directa las tareas de mantenimiento con personal propio, como paso previo a la convocatoria de capitales privados. Desde el área nuclear remarcaron que la planta demandaba un gasto mensual cercano al millón de dólares sin generar ingresos, situación que fue calificada como “gasto improductivo” y que se busca revertir con un nuevo esquema de gestión.
La PIAP es una instalación estratégica para el sistema energético argentino, ya que produce agua pesada, un insumo clave para el funcionamiento de las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse. A pesar de ser una de las pocas plantas de este tipo en el mundo y de pertenecer íntegramente a la CNEA, la producción se encuentra paralizada desde 2017 por falta de inversiones.
El plan oficial contempla un proceso de modernización tecnológica para adecuar la planta a estándares internacionales y recuperar su capacidad operativa. El objetivo final es cubrir la demanda interna y posicionar nuevamente a la Argentina como proveedor de agua pesada en el mercado internacional, a partir de una licitación abierta que permita ejecutar las obras necesarias y garantizar un modelo comercial sustentable.