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Cúneo Libarona apoya el tratamiento en el Congreso de la Ley Penal Juvenil

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El ministro de Justicia de la Nación, Mariano Cúneo Libarona, respaldó el tratamiento en el Congreso de la Ley Penal Juvenil y destacó la necesidad de actualizar la legislación vigente para adaptarla a la realidad actual, al tiempo que desmintió versiones sobre una posible salida de su cargo.

En declaraciones a Radio Rivadavia, el funcionario afirmó que el Gobierno del presidente Javier Mileipisó el acelerador en materia de legislación penal” y sostuvo que el debate del proyecto es urgente, ya que la normativa vigente data de 1980 y fija la edad de imputabilidad en 16 años, cuando anteriormente era de 14.

“La realidad es que el joven de 1980 no es el joven del 2026. Hoy es un joven producto de la droga, de la violencia, de múltiples factores. Hemos tenido hechos tremendos, sangrientos, cometidos por chicos de 14, 15, 13 y 12 años, que perfectamente comprenden lo que hacen”, señaló.

En ese sentido, el ministro remarcó que la edad de imputabilidad en otros países es inferior, como ocurre en Inglaterra, y aclaró que si bien la prevención es fundamental, también es necesario actuar “cuando el delito ya se cometió”.

Cúneo Libarona también relató situaciones en las que menores, amparados en su condición de inimputables, reinciden en delitos graves. Según indicó, algunos llegan a recuperar la libertad “hasta seis veces en un mes”.

Respecto al nuevo sistema penal juvenil, explicó que no todos los jóvenes en conflicto con la ley serán privados de su libertad y aseguró que los espacios destinados no serán cárceles comunes ni establecimientos de régimen de adultos. Estarán separados de mayores y mujeres, y contarán con un enfoque específico.

El ministro detalló que los menores recibirán un tratamiento educativo obligatorio, con formación en oficios y deportes, orientado a la reinserción social. Además, mencionó experiencias existentes en lugares como Ezeiza y Marcos Paz, donde los jóvenes se encuentran aislados de adultos y pueden desarrollarse en un entorno adecuado.

“La idea es separar a los menores según su nivel de violencia, su contexto social y los delitos cometidos. No es castigo por castigo, es reeducar y resocializar, darles otra oportunidad”, concluyó.