Muerte de Valentín: la condena al anestesiólogo y las razones detrás de la inhabilitación

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La condena a Mauricio Atencio Krause incluyó tres años de prisión condicional y siete años y seis meses de inhabilitación profesional. En los fundamentos, el juez Emilio Stadler explicó por qué resolvió un plazo menor al solicitado por la Fiscalía y la querella, sin dejar de calificar la conducta como una negligencia grave.

La sentencia que condenó al anestesiólogo Mauricio Atencio Krause por la muerte de Valentín Mercado Toledo no solo estableció una pena de tres años de prisión de ejecución condicional, sino que también dejó plasmados los fundamentos que llevaron al tribunal a fijar una inhabilitación profesional de siete años y seis meses, inferior a la pedida por la Fiscalía y la querella.

De acuerdo al fallo difundido por el Poder Judicial, el juez Emilio Stadler sostuvo que la sanción debía respetar los principios de proporcionalidad y razonabilidad previstos en el Código Penal. En ese sentido, ponderó la gravedad del hecho —un homicidio culposo ocurrido durante una práctica médica— y el grado de responsabilidad profesional del anestesiólogo, pero también evaluó el conjunto de circunstancias acreditadas durante el juicio para dosificar la pena.

Durante el debate, tanto la Fiscalía como la querella habían solicitado diez años de inhabilitación para ejercer la medicina, al considerar que la conducta negligente demostrada ameritaba el máximo reproche legal. La defensa, por su parte, pidió una sanción menor y propuso que la inhabilitación se limitara a un área específica del ejercicio profesional. El magistrado no hizo lugar a ese planteo restrictivo, aunque sí resolvió fijar un plazo inferior al reclamado por las acusaciones.

En los fundamentos, Stadler enumeró los incumplimientos profesionales que quedaron probados: la falta de control permanente de la vía aérea, la ausencia de una vigilancia continua de los signos vitales y las distracciones durante el procedimiento, entre ellas el uso del teléfono celular y la salida del quirófano en plena intervención. Para el tribunal, estas conductas configuraron una negligencia grave que derivó en un desenlace que pudo haberse evitado.

El fallo también remarcó que la muerte del niño se produjo por una asfixia prolongada causada por la obstrucción del tubo endotraqueal, un evento que debía ser advertido de forma inmediata por el profesional a cargo de la anestesia. Esa omisión, concluyó el juez, implicó una ruptura del deber de cuidado que rige la práctica médica en el quirófano.

En ese marco, el tribunal subrayó que la inhabilitación profesional no tiene un fin meramente punitivo, sino una función preventiva, orientada a evitar la reiteración de conductas riesgosas y a resguardar el interés público. Bajo esos criterios, Stadler consideró que el plazo fijado resultaba adecuado y proporcional al hecho juzgado.

Además de la inhabilitación, Atencio Krause deberá cumplir durante tres años una serie de reglas de conducta, como la presentación periódica ante la Justicia y la obligación de no cometer nuevos delitos. La defensa aún cuenta con la posibilidad de impugnar la sentencia ante el Tribunal de Impugnación, que deberá revisar los fundamentos del fallo.