Las señales de alarma se habian encencido cuando el partido ante Platense se iba en empate. Leandro Paredes quedó tendido, pidió el cambio y se mostró muy dolorido en el banco de suplentes. “No puedo pisar”, había dicho antes de salir. Y los temores iniciales se confirmaron tras las primeras prácticas de la semana: el capitán se perderá el clásico ante Racing del próximo viernes.
Vengo arrastrando una molestia, es parte de esto, es parte del fútbol. Cada vez que me toque estar trataré de hacer lo mejor posible. A veces mejor, a veces peor, pero tatando de dar el máximo siempre”, manifestó el campeón del mundo en el postpartido. Sus palabras y la sustitución en un partido que el Xeneize necesitaba ganar fueron una advertencia: el ‘5’ precisa descanso.
Paredes jugó con dolor los cinco partidos de este Torneo Apertura y su nivel, afectado por el físico, mostró una merma evidente. Frente al Calamar, en el que fue quizás su partido más flojo desde que volvió, ni siquiera pudo completar los 90 minutos y se retiró con hielo en su tobillo derecho. El esguince no lo dejó seguir.
Con apenas cinco días de descanso tras el 0-0 del domingo, la decisión es que el capitán descanse y no corra el riesgo de empeorar una lesión que puede ser aún más complicada. Aunque el contexto no es el ideal para la ausencia del principal referente del equipo, la posibilidad de perderlo por un período más prolongado es un escenario que nadie quiere imaginar en Boca.