Una intervención artística de gran escala transformó la arena de Bahía Creek en un poderoso mensaje de conservación. La iniciativa de Fundación Por el Mar convocó a la comunidad para acercar la biodiversidad del Golfo San Matías y reforzar el valor del Corredor de los Cinco Grandes.
Una merienda abierta, un concurso de preguntas con premios y una charla sobre biodiversidad marina formaron parte de una jornada de sensibilización realizada en la costa del Golfo San Matías. La iniciativa, organizada por la Fundación Por el Mar, contó con el apoyo de Grupo Condros en el diseño de las preguntas, de Paloma Zacarías a cargo de la charla, y del Hotel Refugio Plus. La propuesta convocó a vecinos y turistas el domingo 15 de febrero en Bahía Creek. La actividad culminó con una intervención visual en la playa: un dron registró desde el aire un gran dibujo en la arena con las siluetas de distintas especies marinas.
“Con estas propuestas buscamos acercar información clara y generar vínculo con el entorno. Cuando se conoce qué especies viven en el Golfo San Matías y cuál es su función en el ecosistema, se comprende mejor la necesidad de protegerlas. El Corredor de los Cinco Grandes apunta a integrar conservación y desarrollo local, sumando tanto a la comunidad como a quienes visitan la región”, señaló Valentina Martín, de la Fundación Por el Mar.
La intervención artística estuvo a cargo de Lidia Rosana Gómez, artista visual nacida y criada en la bahía de San Antonio, en el Golfo San Matías, que en los últimos años profundizó su trabajo en arte efímero: obras transitorias realizadas con materiales naturales (en este caso la arena) pensadas para vivir el momento y luego desaparecer o transformarse con el paisaje. “Lo que busco con el arte en la arena es volver a las raíces de ese lazo tan natural y esencial que tuvimos alguna vez los seres humanos con la naturaleza”, resumió Gómez. “Mi deseo es transmitirlo a las demás personas”.

La jornada fue impulsada por Por el Mar para acercar información sobre las especies y las áreas naturales protegidas del Golfo San Matías, a través de una experiencia participativa y accesible. En un clima de intercambio, se sumaron perfiles diversos: desde pescadores deportivos, hasta parejas y visitantes que estaban recorriendo la zona.
En el centro está la propuesta del “Corredor de los 5 Grandes”, una iniciativa que combina dos objetivos: proteger la biodiversidad marina del Golfo San Matías y, al mismo tiempo, promover un desarrollo económico regional sostenible en el eje costero Viedma–San Antonio Oeste, orientado a diversificar y fortalecer las matrices productivas. Con más de 150 kilómetros de extensión, el corredor pone en valor la relevancia estratégica y ecológica de esta franja del mar patagónico a partir de cinco especies emblemáticas: ballena franca austral, orca, delfín nariz de botella, lobo marino de un pelo y diversas especies de tiburones.
Según explicó Lidia Rosana Gómez, “cada intervención es un nuevo desafío, y siempre estoy aprendiendo”. En algunos sitios, explicó, la marea te limita bastante: “tenés solo los cuarenta minutos que queda quieta la bajamar” antes de que el agua vuelva a cubrirlo todo. Y a eso se suman el viento, el frío o el sol intenso, condiciones típicas de la costa rionegrina, que obligan a ajustar técnica y ritmo en cada salida.
La actividad cerró con un mensaje de cuidado ambiental impulsado por la Fundación Por el Mar. Desde la organización remarcaron que fortalecer el vínculo entre la comunidad y el mar es clave para proteger la biodiversidad del Golfo San Matías y consolidar el Corredor de los Cinco Grandes como una estrategia que integra conservación y desarrollo local sostenible.