El Fogao crece y Gustavo Costas no puede controlarlo. Racing está hoy fuera de control. Como nunca antes en el ciclo Costas parece no haber respuestas. Tampoco herramientas. Con el impensado 2-3 ante Botafogo, la Academia también se complicó en la Copa Sudamericana. En una semana que viene siendo negra, se encontró de golpe y porrazo afuera del Top 8 en el Torneo Apertura y tercera en su grupo de Copa Sudamericana. El juego todavía está abierto, claro, pero lo más preocupante del equipo que alguno vez supo brillar es que hoy sólo parecen quedar las cenizas.
La seguidilla clave viene siendo desastrosa. Perdió los clásicos ante Independiente y River de manera consecutiva y este miércoles volvió a caer. Botafogo le terminó ganando. Bien sería demasiado decir, pero supo aprovechar los desajustes del local para llevarse tres puntos sobre la hora y arrojarle más combustible que hoy tiene Diego Milito.
Fue un partido demasiado cambiante. Racing lo arrancó ganando casi desde el vestuario por una pelota parada y la aparición de Sosa por el segundo palo tras una mala salida de Neto. Apenas pasados los 10 minutos, la Acadé parecía la de antes. A Maravilla también le sacaron el 2-0 sobre la línea y el arquero un cabezazo a Colombo. Esas chances se pagaron caro. Una fatalidad (rechazo de Colombo y rebote de Sosa) y una pésima marca en mitad de cancha le dieron el 2-1 a Botafogo. Racing fue y el 9, después de fallar varias, llegó al 2-2 que era más lógico. Sin embargo, en la última, un rebote en Vergara habilitó la jugada del 2-3 en un Cilindro vacío como el alma de este Racing, que no levanta cabeza y sigue penando.