Ni siquiera su condición de árbitro mundialista confirmado por la FIFA salvó a Darío Herrera de la polémica. Su decisión de no sancionar como penal el empujón que Lautaro Blanco le dio a Lucas Martínez Quarta al borde del área grande en la última pelota del superclásico del domingo reabrió discusiones respecto de las reales condiciones de Herrera para dirigir en la inminente Copa del Mundo tripartita de Estados Unidos, Canadá y México.
Caso curioso: mientrasse lo cuestiona (y con razón) en el ámbito local por el bajo nivel técnico y físico de muchos, el arbitraje argentino acaba de recibir el mayor espaldarazo de su historia: como nunca antes, tres jueces de nuestro país (Facundo Tello, Darío Herrera y Yael Falcón Pérez) acaban de ser oficializados entre los cincuenta y dos que habrán de dirigir el Mundial en el campo de juego. Además, Hernán Mastrángelo será uno de los treinta árbitros VAR y Juan Pablo Belatti, Gabriel Chade, Maximiliano Del Yesso, Cristian Navarro y Facundo Rodríguez irán como asistentes. Sólo Brasil iguala semejante nivel de representatividad.
La nominación resulta un acto de estricta justicia: Tello, Herrera y Falcón Pérez son, con sus más y sus menos, los árbitros más confiables del futbol doméstico y los únicos que, junto con Nicolás Ramirez, vienen recibiendo regularmente designaciones por Conmebol para las copas continentales. Herrera incluso dirigió la última final de la Copa Libertadores (Flamengo-Palmeiras en Lima), el Mundial Sub 20 de Chile y el Repechaje Intercontinental de México (donde reemplazó a Tello en el final del partido Congo-Jamaica). O sea es un árbitro altamente considerado en el plano internacional.
Sin embargo, nada de eso fue suficiente para alejarlo de las suspicacias habituales del fútbol argentino. Las redes sociales y los chats “millonarios” objetaron su designación para el partido con Boca e inmediatamente después de la jugada polémica, acusaron a Herrera (y lo siguen acusando) de haber dirigido con premeditación y alevosía en contra de River. Puede discutirse el criterio que aplicó para no cobrar la falta de Blanco a Martínez Quarta. Lo que de ningun modo puede admitirse es que se ponga en tela de juicio su integridad y su conducta.
Argentina tiene los mejores peores árbitros del fútbol mundial: sospechados y cuestionados a nivel local pero ampliamente reconocidos en el plano internacional. Desde luego que se ven puntos oscuros en el arbitraje nacional: hay quienes no reunen las aptitudes técnicas y físicas indispensables como para prenderse el escudo de la FIFA e igual están en la lista. Y hay también discretísimos arbitros de primera y del ascenso que no deberían haber llegado a las cabinas del VAR y que no obstante, siguen fallando.
Pero a pesar de todo y en medio de la crisis, tres de los mejores árbitros argentinos dirigirán en el Mundial. Nunca antes había pasado. Y que pase ahora es una buena noticia que sucede en estos tiempos en los que quienes ven debajo del agua, solo encuentran cosas turbias.