El jueves 30 de abril se descubrió una placa en homenaje al reconocido escritor Osvaldo Soriano en el espacio verde de la sede de Aguas Rionegrinas, ubicada en la intersección de las calles Mengelle y Blas Parera. Este lugar, que fue el hogar de Soriano durante su adolescencia entre 1956 y 1959, ahora se convierte en un punto de referencia para recordar su trayectoria y su influencia en la historia cultural de Cipolletti.
El acto contó con la presencia del intendente Rodrigo Buteler y de la presidenta del Concejo Deliberante, Karina Álvarez, quienes acompañaron la iniciativa promovida por el escritor local Santiago Ocampos a través de su proyecto “La Gira de los Barrios”, junto a la Biblioteca Popular Fernando Jara y el grupo “Amigos de Soriano”. El objetivo fue reivindicar la figura del autor y poner en valor su paso por la ciudad.
La placa, realizada en metal, fue confeccionada por el escultor Raúl Domínguez, reconocido por sus obras inspiradas en el reino animal y en el ser humano. Domínguez, metalúrgico de profesión con taller en el barrio San Pablo, actualmente exhibe su muestra “Naturalezas en Hierro” en el Complejo Cultural de la ciudad, una exposición que invita a descubrir cómo lo industrial puede volverse orgánico y cómo la materia adquiere nueva identidad a través del oficio y la observación.
Bajo el concepto de que la memoria también tiene raíces, la placa fue colocada en el patio de lo que fuera la vivienda del joven Soriano, un niño que soñaba con ser futbolista, relator y narrador de historias. En ese mismo patio, aún perdura un peral centenario, que décadas después se convertiría en protagonista de “Rosebud”, uno de sus relatos más emblemáticos.
Este homenaje no solo celebra la figura literaria de Soriano, sino que también reafirma la identidad cultural de Cipolletti, destacando la relación entre sus espacios históricos y la memoria colectiva de la ciudad.