La gran sorpresa de los octavos de final del Torneo Apertura se dio en Mendoza. Unión de Santa Fe derrotó 2 a 1 a Independiente Rivadavia y dejó en el camino al equipo que había terminado como el mejor de la tabla general. La Lepra, que llegaba como uno de los grandes candidatos al título, mostró una versión muy lejana a la que había enamorado durante gran parte del campeonato.
Y terminó pagando caro sus errores frente a un rival práctico, inteligente y decidido a jugar el partido que más le convenía.
El conjunto santafesino golpeó en momentos clave. Sobre el cierre del primer tiempo apareció Cuello para marcar el 1 a 0 y empezar a llenar de dudas al equipo mendocino. Y apenas comenzado el complemento, Tarragona amplió la ventaja y dejó al Gargantini en silencio.
A partir de allí, Independiente intentó reaccionar, pero ya no encontró la claridad habitual. Le costó generar juego, estuvo impreciso y además se topó con una gran actuación de Mansilla, que respondió cada vez que fue exigido y transmitió seguridad durante toda la noche.
El descuento llegó gracias a Sartori, tras una buena jugada colectiva que devolvió algo de esperanza y encendió nuevamente al estadio.
Los últimos 20 minutos fueron lo mejor de Independiente en toda la noche. Recuperó intensidad, presión y el estilo ofensivo que lo había convertido en protagonista del torneo. Sin embargo, los otros 70 minutos habían sido demasiado deslucidos para un equipo acostumbrado a otra imagen.
Del otro lado, Unión jugó con el reloj y la desesperación rival. Tarragona al piso, Mansilla demorando cada saque y un equipo visitante que hizo tiempo en cada interrupción posible mientras el árbitro Lobo Medina dejó seguir y apenas adicionó siete minutos.
Sobre el cierre, Unión llegó incluso a marcar el tercer gol, aunque la jugada fue anulada por una mano muy fina y poco visible. La decisión derivó en dos minutos más de adición, pero el equipo santafesino resistió hasta el final y terminó llevándose una clasificación histórica del Bautista Gargantini.
No alcanzó. La Lepra reaccionó tarde y terminó despidiéndose del Torneo Apertura en su propia casa, en una noche que pasó de ilusión a decepción.