Julio Silva aseguró ante el tribunal que firmó un testimonio “bajo presión” y negó haber visto bolsos ingresar al departamento de la expresidenta como había declarado durante la investigación original.
La causa Cuadernos sumó este jueves un nuevo capítulo de alto impacto judicial y político luego de que Julio Silva, encargado del edificio donde vivía la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en el barrio porteño de Recoleta, admitiera ante el Tribunal Oral Federal 7 que mintió en su declaración realizada en 2018.
Silva había sido uno de los testigos mencionados durante la investigación impulsada por el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, en la que se investigan presuntos pagos de sobornos durante los gobiernos kirchneristas.
En aquella declaración, el portero había asegurado haber visto el ingreso frecuente de bolsos y valijas al departamento de la exmandataria entre 2007 y 2010, además de mencionar movimientos vinculados al exsecretario presidencial Daniel Muñoz. Sin embargo, este jueves se retractó de esos dichos y afirmó que nunca sostuvo esa versión.
“Eso de que venían con bolsos y valijas, eso yo no lo dije”, expresó Silva ante los jueces Fernando Canero, Germán Castelli y Enrique Méndez Signori, según trascendió durante la audiencia. Además, reconoció haber firmado el acta sin leerla y lanzó una fuerte confesión: “Ahí es donde cometí un delito y lo acepto”.
Durante más de dos horas de exposición, el encargado aseguró que en 2018 declaró bajo amenazas y presiones psicológicas. Relató que durante el interrogatorio le mencionaban reiteradamente a sus hijas y sostuvo que atravesó una situación “muy dura”, cuyas consecuencias se extendieron durante años.
Silva también recordó que, tras la difusión pública de su testimonio, sufrió insultos y hostigamientos tanto en el barrio como dentro del edificio donde trabajaba. “Lo pasé muy mal”, resumió ante el tribunal.
Pese a retractarse sobre los supuestos bolsos, el testigo sí ratificó que Daniel Muñoz frecuentaba el edificio y que solía ingresar con portafolios o pequeños bolsos de mano. Además, indicó que el exfuncionario tenía llave del departamento y acceso por distintas entradas del inmueble.
La declaración se dio en el marco del juicio oral por la denominada “causa Cuadernos”, iniciada en 2018 a partir de las anotaciones del chofer Oscar Centeno, donde se investigó un supuesto sistema de recaudación ilegal de dinero proveniente de empresarios contratistas del Estado.