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A 50 años de la muerte de Ringo Bonavena y la epopeya de Galíndez

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Hoy 22 de mayo se cumplen 50 años de una jornada que marcó por completo al deporte argentino, pero sobre todo, al boxeo: fallecía Oscar Bonavena en un burdel de Nevada. Mientras que más tarde, Víctor Galíndez conseguía una victoria épica en Sudáfrica, sin saber lo que había ocurrido al otro lado del globo.

Era una jornada convocante, que mantenía en vilo a todos los argentinos. En Johanesburgo, el Leopardo de Morón se preparaba para combatir ante el estadounidense Richie Kates, por el título del Mundo de semipesados. Aunque en la antesala de la que sería una pelea épica, sangrienta y con inolvidable nocaut del argentino, la noticia del asesinato de Ringo, manchó la gran celebración.

Eran cerca de las 6 de la mañana. El parido de Parque Patricios, llegaba a la puerta del Mustang Ranch en Reno, Nevada, el prostíbulo (y negocio más rentable) de Joe Conforte, el hombre pesado de la ciudad. Tras varios minutos de discusión con el guardia de seguridad John Coletti, Willard Ross Brymer, guardaespalda del siciliano, le advirtió que no se moviera, pero Ringo no le hizo caso. En ese instante, se oyó un disparo: la bala 30.06 disparada desde un fusil le ponía fin a la vida del mítico boxeador argentino, a la temprana edad de 33 años.

Lo cierto es que la noticia del crimen estalló como una bomba en las radios y los canales de televisión del país. La misma llegó a Johannesburgo a través del periodista Ricardo Arias, que había viajado a Sudáfrica para transmitir la pelea de Galíndez con el peligroso retador estadounidense y estaba en contacto con los estudios de Radio Splendid. Arias informó de inmediato a Juan Carlos Lectoure, quien, luego de llamar por teléfono a su gente de confianza en el Luna Park, tomó los recaudos para que Galíndez no se enterara de nada hasta después del combate.

Dicho y hecho. Sin saber absolutamente nada de lo ocurrido en Nevada, el oriundo de Vedia salió al ring con toda la furia y protagonizó una de las noches más memorables de la historia del boxeo argentino. Ensangrentado, exhausto y consciente de que la pelea podía detenerse en cualquier momento por el castigo recibido, Galíndez sacó a relucir todo su corazón. Derribó a Richie Kates en el séptimo asalto y, desde ahí, comenzó a dominar el combate con una actuación épica. Finalmente, a los 2 minutos y 38 segundos del 15º y último round, conectó una tremenda izquierda voleada que dejó al estadounidense tendido sobre la lona y desató la locura argentina en Johannesburgo..

Ya con título en mano y en el hospital, luego del episodio de desmayo de Tito, Lectoure acompañó al campeón del Mundo al hospital para que le aplicasen siete puntos de sutura en la herida y le dijo lo que nunca había querido decirle: que Bonavena había sido asesinado en Nevada.

Ringo y Galíndez se conocían desde fines de 1974, cuando acompañaron a Horacio Saldaño a México en la definición del título mundial de los welters. Luego de compartir copas, charlas y risas afónicas de damajuana, los dos formaron una cálida y estrecha relación de amistad. Es más, Cada diez días, se llamaban y charlaban un rato por teléfono. Víctor Emilio amaba a Ringo y se sentía protegido y percibía el cariño que su ídolo le retribuía.