La ceremonia se realizó el 21 de junio en la zona de Guerrico. Fermina Pichumil, longko de la comunidad Elel Kimun, destacó el valor espiritual de la fecha, la conexión con la naturaleza y la importancia de transmitir la cultura ancestral a las nuevas generaciones.
El pasado 21 de junio, integrantes de distintas comunidades mapuches se reunieron a orillas del canal, en la zona de Guerrico, para celebrar el We Tripantu, también conocido como Wiñoy Tripantu, el Año Nuevo Mapuche que marca el inicio de un nuevo ciclo de vida en la naturaleza.
La fecha coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio sur y simboliza “la nueva salida del sol” o “el regreso del sol”. A partir de este momento, los días comienzan a alargarse y la tierra inicia lentamente su proceso de renovación, preparándose para la llegada de la primavera.
En diálogo con LU19, la longko de la comunidad mapuche Elel Kimun de General Roca, Fermina Pichumil, explicó que junio es un mes de profunda significación para el pueblo mapuche porque anuncia el cambio de ciclo para toda la vida en el continente.
“Comienza un nuevo año, un nuevo ciclo de vida. La naturaleza se renueva nuevamente. Empiezan los brotes, los frutos, los animales vuelven a tener sus crías y también se renueva el alma de las personas”, expresó.
Pichumil remarcó que este cambio no es exclusivo del pueblo mapuche, sino que alcanza a toda la humanidad que habita este territorio. En ese sentido, diferenció esta celebración de la que se realiza el 31 de diciembre según el calendario occidental.
“Acá comienza la nueva vida. En diciembre los días empiezan a acortarse y es tiempo de cosechar y guardar. En cambio, ahora la naturaleza vuelve a despertar”, señaló.
Ceremonias de renovación y agradecimiento
Durante el We Tripantu se realizan ceremonias espirituales destinadas a agradecer por el ciclo que termina y pedir bienestar para el que comienza. Una de las prácticas más tradicionales consiste en bañarse en el río durante la madrugada como símbolo de purificación y renacimiento.
“Nos conectamos con la fuerza espiritual de la tierra. Agradecemos por todo lo vivido y pedimos buenas cosechas, abundancia de agua, nieve y lluvia para que la tierra siga dando vida”, explicó la referente mapuche.
Además, expresó su preocupación por el impacto de las actividades extractivas sobre el ambiente y sostuvo que la protección del territorio es una responsabilidad colectiva.
“Si se arruina la tierra y se seca el agua, se seca todo. No es un problema solamente para los mapuches, sino para toda la humanidad”, afirmó.