En el marco del Día del Panadero, el secretario general de la Unión de Personal de Panaderías y Afines de Río Negro y Neuquén, Julio César Palavecino, destacó el esfuerzo diario de los trabajadores del sector y advirtió que, aunque los costos de las materias primas se estabilizaron, el aumento de tarifas, impuestos y alquileres sigue golpeando a las panaderías. Además, señaló que la caída del poder adquisitivo redujo el consumo y que las nuevas generaciones ya no eligen este oficio.
En el Día del Panadero, los trabajadores del sector recibieron el reconocimiento de clientes, colegas y familiares, pero también aprovecharon la fecha para visibilizar la realidad que atraviesa una actividad considerada esencial y de gran sacrificio. “Es un día muy especial para nosotros. Desde muy temprano recibimos saludos y también estamos saludando a los trabajadores y trabajadoras.
Es una forma de visibilizar el trabajo que hacemos”, expresó Julio César Palavecino, secretario general de la Unión de Personal de Panaderías y Afines de Río Negro y Neuquén.
El dirigente remarcó que el oficio requiere un enorme esfuerzo cotidiano. “Mientras la mayoría de la gente duerme, nosotros estamos en la cuadra trabajando. Yo lo hice durante muchos años y sé lo que significa. Es un trabajo muy sacrificado”, sostuvo.
Servicios, impuestos y alquileres: los costos que más preocupan
Palavecino explicó que la situación del sector refleja el contexto económico que atraviesa el país. Si bien destacó que el precio de la harina y otras materias primas logró cierta estabilidad durante los últimos meses, aseguró que los mayores problemas hoy pasan por otros costos.
“Lo que sigue aumentando son la luz, el gas, los impuestos y, sobre todo, los alquileres, que se actualizan cada tres meses por IPC. Hoy esos son los mayores costos que tienen las panaderías”, afirmó.
Según indicó, estos incrementos afectan tanto a pequeños comercios como a establecimientos de mayor tamaño, en un rubro donde el consumo energético es muy elevado.
“El sueldo no alcanza”
El dirigente sindical también puso el foco en la situación salarial de los trabajadores.
“El problema es que los sueldos no suben en relación con el costo de vida. En Río Negro y Neuquén vivir es mucho más caro que en otras regiones del país y eso impacta directamente en los trabajadores”, señaló.
En ese sentido, adelantó que el próximo 11 de agosto participará de una reunión en Buenos Aires con la Federación para discutir un nuevo convenio colectivo de trabajo y plantear la necesidad de una mejora salarial que contemple la realidad patagónica.
“Tenemos zona desfavorable y presentismo, pero los salarios de la actividad privada están todos bastante parecidos. El problema es que el sueldo no alcanza”, resumió.
Menos consumo y cambios en los hábitos de compra
Respecto de las ventas, Palavecino confirmó que el consumo también muestra señales de retracción. Aunque evitó precisar porcentajes, reconoció que las panaderías de la región experimentan una baja similar a la que reflejan los informes nacionales.
“La gente cambió los hábitos de consumo, pero sobre todo no le alcanza la plata. El que antes compraba un kilo de pan ahora compra menos. Y donde más se nota la caída es en las facturas, tortas y sándwiches de miga”, explicó.
Sin embargo, aclaró que el panorama no es de cierre de comercios. “No vemos panaderías que estén cerrando. Al contrario, siguen abriendo nuevas panaderías y sucursales. La mayoría tiene elaboración propia, incluso las grandes cadenas de supermercados”, indicó.
Un oficio que pierde el recambio generacional
Otro de los cambios que advirtió el dirigente tiene que ver con las nuevas generaciones. Según recordó, décadas atrás era habitual que el oficio pasara de padres a hijos dentro de una misma familia, algo que hoy ocurre cada vez menos.
“Eso se fue perdiendo. Antes trabajaban el abuelo, el padre, los hijos, toda la familia en la panadería. Hoy es muy raro encontrar hijos de panaderos que quieran seguir en la cuadra porque es un trabajo muy sacrificado”, comentó. Si bien la tecnología modificó los procesos de elaboración, Palavecino sostuvo que el conocimiento del panadero sigue siendo irremplazable.
“El sabor del pan lo hace el maestro panadero. Por más maquinaria o tecnología que haya, el resultado depende de las manos y la experiencia del trabajador”, concluyó.