Prefectura del Comahue llevó adelante una ceremonia en homenaje a la actuación de la PNA en la Guerra de las Islas Malvinas. Además, recordaron el 44° aniversario del Combate Aeronaval del Guardacostas Río Iguazú, uno de los episodios más representativos de la participación de la fuerza durante el conflicto bélico.
El acto se desarrolló el viernes 22, el edificio de Prefectura ubicado en la Isla 132. El mismo fue presidido por el titular de Zona Lacustre y del Comahue, Prefecto mayor Cristian Diego Tribulo, quien además estuvo acompañado por el jefe de la Prefectura Comahue, Prefecto principal Martín Rubén Zampa.
La ceremonia contó con la presencia de integrantes del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas y personal retirado de la institución, a quienes se rindieron los honores correspondientes. También formaron parte del homenaje personal que cumple funciones en la Prefectura Comahue, autoridades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, de la Policía.

En la madrugada del 22 de mayo el guardacostas Río Iguazú zarpó con la misión de trasladar personal del Ejército Argentino y dos cañones Otto Melara de 105 milímetros hacia Puerto Darwin.
Con las primeras luces del día, una alerta roja transmitida por radio anticipó la presencia enemiga en el cielo malvinense. El personal ocupó rápidamente sus puestos de combate mientras dos aviones Sea Harrier británicos iniciaban un ataque rasante. Los impactos provocaron graves daños materiales. En medio de la emergencia, el comandante ordenó dirigirse hacia un islote cercano y aguas menos profundas.
En ese momento, sobre la cubierta, junto a la ametralladora, yacía sin vida el cabo segundo Julio Omar Benítez, quien fue alcanzado por el fuego enemigo mientras defendía la embarcación. También habían resultado gravemente heridos el oficial principal Gabino González, el ayudante de tercera Juan José Baccaro y el cabo segundo Carlos Bengoetchea.

El cabo segundo Raúl Ibáñez tomó el puesto de Benítez y comenzó a disparar con una ametralladora Browning calibre 12,7. Según se recordó durante el acto, logró impactar a uno de los Sea Harrier, que cayó al mar envuelto en humo, mientras el segundo avión británico abandonaba el combate.
Río Iguazú fue “la única unidad de superficie que derribó una aeronave enemiga en todo el conflicto”, hecho que quedó reflejado en el Informe Rattenbach como “el primer combate aéreo naval con derribo de la época moderna”.