El presidente Javier Milei participó este lunes del tradicional Tedeum por el Día de la Patria en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, acompañado por los principales funcionarios de su Gabinete, en un contexto marcado por las fuertes internas dentro del Gobierno y la polémica por la investigación judicial contra Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito.
La gran ausencia fue la de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien no fue invitada oficialmente al acto religioso realizado en la Catedral Metropolitana.
Tras el Tedeum, el mandatario tenía previsto reunirse con sus ministros en la Casa Rosada.
La ceremonia estuvo encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien durante su homilía dejó fuertes definiciones sobre la situación social y política del país.
“Nos falta una clase dirigente que se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación, que lo haga por los que no pueden más y sufren la parálisis por la falta de trabajo y oportunidades”, expresó el arzobispo frente al Gabinete nacional.
Además, pidió terminar con la confrontación política: “Basta de arengar la división y la polarización, porque nadie se salva solo, como decía Francisco”.
Durante su mensaje, García Cuerva señaló que existen “cuatro actores esenciales para la Argentina de hoy”: el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza.
“El bien común no es una suma de intereses, sino la capacidad de una nación de velar por todos sus hijos, especialmente los más necesitados”, sostuvo.
También advirtió sobre la situación social que atraviesan muchos argentinos: “Hay hermanos que hoy se sienten paralizados en su esperanza”.
“Nadie es descartable, nadie es desechable, comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, los adolescentes atravesados por la droga y los trabajadores informatizados”, concluyó el arzobispo.