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En la Antártida, a 20 grados bajo cero y con la camiseta de la Selección: el emotivo festejo de un docente que es viral |

A -39°C, la pasión no se congela: así festejaron el triunfo argentino en la Antártida

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En diálogo con LU19 AM690, Gustavo Olivera, docente de la Escuela N° 38 de la Base Antártica Esperanza, relató cómo celebran los triunfos de la Selección Argentina en medio de temperaturas de hasta -39°C de sensación térmica, vientos de 160 km/h y una rutina marcada por el aislamiento y el clima extremo.

Mientras gran parte del país celebraba un nuevo triunfo de la Selección Argentina, a más de 3.000 kilómetros del continente también hubo festejos, aunque en un escenario completamente distinto. En la Base Antártica Esperanza, donde el frío y el viento condicionan cada actividad cotidiana, la pasión futbolera también encontró su lugar.

En una entrevista con LU19 AM690, Gustavo Olivera, docente de la Escuela N° 38 de la Base Esperanza, contó cómo vivieron el partido desde el continente blanco y describió las condiciones meteorológicas extremas que atravesaban durante la jornada.

Ayer teníamos un temporal con vientos constantes de unos 90 kilómetros por hora y ráfagas que llegaron aproximadamente a los 160 kilómetros por hora. Durante el partido hacían unos 25 grados bajo cero y la sensación térmica alcanzó los 39 grados bajo cero“, relató.

Frente a ese escenario, salir a festejar no era una opción sencilla. Sin embargo, la emoción pudo más. Algunos habitantes de la base se animaron a salir apenas unos segundos con la camiseta argentina y la bandera nacional para registrar en video el momento y compartirlo con familiares y amigos.

Una cábala que nació por el clima

Olivera explicó que, casi sin proponérselo, los habitantes de la base fueron construyendo una curiosa tradición durante el Mundial.

Habitualmente los sábados comparten una cena de pizzas en el casino de la base, pero los primeros partidos de la Selección coincidieron con fuertes temporales que obligaron a todos a permanecer en sus viviendas.

“Nos dimos cuenta de que cada vez que Argentina jugaba había temporal. Entonces dijimos: esto ya es cábala, cada uno mira el partido desde su casa”, contó entre risas.

Después del encuentro, cada familia o grupo enviaba videos al grupo de WhatsApp mostrando cómo celebraba. En la casa principal, donde viven unos veinte militares solteros, los festejos fueron compartidos con cánticos y banderas.

La única base antártica con familias

La Base Esperanza ocupa un lugar especial dentro de la presencia argentina en la Antártida. De las 13 bases nacionales, es la única que alberga familias durante todo el año, motivo por el cual funciona allí una institución educativa.

Olivera explicó que actualmente viven 58 personas, entre militares, familias y personal de apoyo, mientras que la Escuela N° 38 tiene este año una matrícula de cinco alumnos del nivel primario. En esta temporada no hay niños en edad de jardín de infantes.

La institución depende del Ministerio de Educación de Tierra del Fuego, ya que el Sector Antártico Argentino forma parte de esa provincia.

Ciencia, pingüinos y vida en el extremo sur

El docente también describió que durante el invierno la base permanece habitada por su dotación permanente, mientras que los equipos científicos llegan durante la campaña de verano.

En esa época se desarrollan investigaciones vinculadas principalmente a las colonias de pingüinos Adelia y Papúa, que llegan entre septiembre y octubre para reproducirse. Además, la base cuenta desde 2023 con un moderno laboratorio destinado a tareas científicas.

El sueño de jugar al fútbol sobre el mar congelado

Con la llegada del invierno más riguroso, el mar frente a la Base Esperanza comienza a congelarse. Olivera recordó que antiguos invernantes contaban que, cuando el hielo alcanzaba el espesor suficiente, llegaban a improvisar partidos de fútbol sobre la superficie congelada.

“Sería algo muy loco jugar al fútbol sobre una parte del mar congelado”, comentó. Si las temperaturas continúan descendiendo durante las próximas semanas, ese escenario podría volver a repetirse.

A miles de kilómetros de las grandes ciudades, entre el hielo, el viento y temperaturas extremas, la pasión por la camiseta argentina demuestra que no conoce fronteras. En la Base Esperanza, incluso en uno de los rincones más australes del planeta, el fútbol también se vive con la misma intensidad que en cualquier barrio del país.