El papa León XIV centró parte de su primer discurso en Montevideo en la importancia de garantizar el acceso universal a la salud y reflexionó sobre el aborto, la eutanasia y el suicidio. Ante una multitud reunida en Plaza Independencia y acompañado por el presidente Yamandú Orsi, compartió su experiencia personal tras una reciente intervención quirúrgica pulmonar.
“Recientemente he experimentado en primera persona las limitaciones que impone la enfermedad y he recibido cuidados por los que estoy profundamente agradecido”, expresó el Pontífice. A partir de esa vivencia, puso el foco en las personas que no cuentan con recursos para acceder a un diagnóstico oportuno o a los tratamientos que necesitan.
En ese sentido, sostuvo que garantizar la atención médica es una responsabilidad de toda la sociedad y remarcó que la enfermedad o la fragilidad no disminuyen el valor de ninguna persona ni su lugar dentro de la comunidad.
Aborto, eutanasia y prevención del suicidio
Durante su intervención, León XIV también se refirió a los debates sociales e institucionales de Uruguay, país que legalizó el aborto en 2012 y aprobó la eutanasia en 2025.
El Papa afirmó que “quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo”. Además, abordó la problemática del suicidio y pidió fortalecer la contención comunitaria, los vínculos familiares y la asistencia sanitaria.
Un mensaje sobre democracia y convivencia
En otro tramo de su discurso, valoró los 40 años de democracia ininterrumpida en Uruguay y destacó la presencia de tres expresidentes junto al actual mandatario, como una muestra de convivencia política.
También se refirió a la laicidad del Estado uruguayo y señaló la importancia de construir espacios de respeto entre creyentes y no creyentes. Finalmente, destacó la vocación de diálogo e integración regional de Uruguay frente a los conflictos internacionales.