En medio de un clima político tenso, el presidente Javier Milei busca recuperar la iniciativa con una ambiciosa reforma electoral que ya genera debate en el Congreso. La propuesta incluye cambios en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la implementación de la boleta única de papel en todo el país.
El oficialismo acelera su agenda legislativa tras las repercusiones del caso $LIBRA y las polémicas por los viajes del jefe de Gabinete Manuel Adorni. Desde la Casa Rosada buscan instalar nuevamente temas de gestión y avanzar en reformas estructurales.
Uno de los ejes centrales es el futuro de las PASO, donde el Gobierno analiza distintas opciones: desde su modificación hasta una posible eliminación. Sin embargo, reconocen que cualquier decisión requerirá acuerdos con la oposición, en un Congreso atravesado por fuertes tensiones políticas.
Además, el Ejecutivo impulsa con fuerza la boleta única, un sistema que ya funciona en algunas provincias y que apunta a mejorar la transparencia electoral y reducir costos. La iniciativa busca reemplazar el esquema actual de boletas partidarias, cuestionado por irregularidades logísticas.
La estrategia oficial incluye abrir negociaciones con gobernadores y bloques legislativos para lograr consensos y aprobar los cambios en los próximos meses, aprovechando que se trata de un año sin elecciones nacionales.
Con este paquete de medidas, el Gobierno intenta avanzar en una modernización del sistema electoral argentino, en un contexto político marcado por disputas, cuestionamientos y la necesidad de construir mayor legitimidad institucional.