La comunidad de San Cristóbal atraviesa horas de profundo dolor tras el asesinato de Ian, el adolescente que fue atacado en su escuela. Este martes por la mañana comenzó el velatorio, mientras que el entierro está previsto para las 10 en el cementerio municipal.
En la vereda de la sala velatoria, el clima es de respeto absoluto: silencio, miradas contenidas y gestos que reflejan el impacto de una tragedia que conmociona a todo el pueblo. Con poco más de 15.000 habitantes, San Cristóbal vive días que quedarán marcados para siempre.
Las escenas se repiten: familias que acompañan, niños que salen en silencio tras despedir a su compañero, padres que apuran el paso intentando contener el dolor de sus hijos frente a una situación difícil de comprender.
A pocas cuadras, en la puerta de la Escuela Normal Superior Nº 40 Mariano Moreno, globos blancos, velas y carteles reflejan el pedido de justicia. “Justicia por Ian”, se lee en varios mensajes escritos por la comunidad educativa.
El crimen no solo dejó una pérdida irreparable, sino que también sacudió una de las certezas más profundas: la escuela como espacio seguro. Hoy, el pueblo no solo despide a un chico, sino también parte de esa tranquilidad que lo caracterizaba.
El dolor trasciende a la familia y se extiende a toda la comunidad: padres, docentes, alumnos y vecinos que intentan asimilar lo ocurrido mientras se acompañan mutuamente.
En las horas posteriores al hecho, cientos de personas participaron de una marcha silenciosa en homenaje a Ian. Sin consignas ni gritos, el pueblo se expresó con velas, pasos lentos y un respeto profundo que reflejó la magnitud de la pérdida.
San Cristóbal llora, acompaña y pide justicia en medio de una tragedia que deja una huella imborrable.