El INDEC dará a conocer este martes el Índice de Pobreza correspondiente al segundo semestre de 2025, en medio de fuertes diferencias entre estimaciones privadas y cuestionamientos sobre la metodología de medición.
Según proyecciones de la Universidad Torcuato Di Tella, la pobreza habría alcanzado el 30,6% en ese período, lo que equivale a aproximadamente 14,2 millones de personas que no lograron cubrir sus necesidades básicas. El informe también advierte que, con una canasta de consumo actualizada, el índice podría haber sido aún mayor.
Además, el estudio señala que un 46,1% de la población se encuentra bajo “estrés económico”, es decir, personas que, sin ser consideradas pobres, perciben que sus ingresos no alcanzan frente a la suba del costo de vida y la pérdida del poder adquisitivo.
En contraposición, el Observatorio de la Deuda Social de la UCA prevé una leve baja en los niveles de pobreza e indigencia, aunque advierte sobre limitaciones técnicas en la forma de medición actual. En la misma línea, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica también cuestiona los indicadores oficiales.
El contexto económico aparece como un factor central: inflación en alza durante los últimos meses, salarios que no logran acompañar esa suba y un mercado laboral marcado por el crecimiento del empleo precario y el trabajo independiente.
Si bien algunos informes señalan que la pobreza había iniciado una tendencia descendente tras el impacto de la devaluación de fines de 2023, también advierten que ese retroceso apenas la estaría ubicando en niveles similares a los registrados al inicio de la actual gestión de Javier Milei.
La publicación oficial del INDEC será clave para confirmar la evolución de uno de los principales indicadores sociales del país, en un escenario atravesado por el debate sobre su medición y el impacto de las políticas económicas.