La ola de frío polar que afecta al país elevó el consumo residencial de gas a niveles históricos y obligó a activar medidas de emergencia en varias regiones, incluida la Patagonia. Con una demanda que alcanzó los 100 millones de metros cúbicos diarios —el mayor registro del que se tenga memoria—, se realizaron dos reuniones del Comité Ejecutivo de Emergencia convocadas por el Enargas para evitar desabastecimientos críticos.
La situación golpea especialmente a provincias como Río Negro, donde el uso domiciliario del gas se disparó ante temperaturas extremas, con registros de hasta -10°C en localidades del Alto Valle. Las distribuidoras priorizan el abastecimiento residencial y ya comenzaron a interrumpirse contratos con grandes usuarios industriales y estaciones de servicio que operan con GNC.
El Comité Ejecutivo de Emergencia, conformado por autoridades regulatorias y empresas distribuidoras, acordó cortes por al menos 24 horas a industrias con contratos “interrumpibles” o con cláusulas de “ventana firme”. También se interrumpió el expendio de GNC en diversas zonas y se redujeron transitoriamente las exportaciones a Chile, salvo para usuarios residenciales del país vecino.
Desde el Enargas explicaron que la demanda prioritaria son los hogares y que estas medidas buscan preservar la presión en los gasoductos troncales. A la ola polar se sumaron inconvenientes en la inyección de gas desde algunos yacimientos de Vaca Muerta, lo que redujo la disponibilidad del fluido en el sistema nacional.
La última vez que se reunió el comité de emergencia fue en mayo de 2024, durante otra ola de frío, cuando se registró un problema logístico con un barco de Petrobrás. Esta vez, el consumo superó todos los récords recientes: en los últimos años, los picos no habían pasado los 96 millones de metros cúbicos.
En Río Negro, localidades como Cipolletti, Roca, Allen y Bariloche ya sintieron el impacto. Varios expendedores de GNC limitaron su atención al público y grandes consumidores comenzaron a ser notificados con restricciones. Desde distintos sectores advierten que el escenario expone una vez más la falta de infraestructura de transporte para acompañar el crecimiento productivo de Vaca Muerta y la demanda energética de la región.