El pasado sábado 12 de julio, Ángel Gullino recuperó su libertad tras cumplir diez años de condena por abuso sexual agravado contra sus dos hijas menores de edad. La sentencia, que fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2016, implicó una extensa lucha judicial encabezada por Rosa Castro, madre de las víctimas y referente en la lucha por los derechos de la niñez.
Castro, en diálogo con LU19, expresó su preocupación ante la falta de información oficial:
«Ni mis hijas ni yo fuimos notificadas de su salida», denunció.
Y agregó:
“Fueron diez años de paz, pero no se borra. Estos tipos están libres. No hay un pedófilo o abusador que se haya recuperado”.
La militante y referente social apuntó contra el sistema judicial y político por no establecer restricciones o seguimiento a quienes cumplen condenas por delitos sexuales:
“Él volverá a transitar las calles de Cipolletti sin ninguna restricción, como lo hacen todos los abusadores sexuales en este país, con el permiso de una justicia y un Congreso que jamás tomaron el abuso infantil como el peor de los delitos”.
Castro también relató que sus hijas, ya adultas, decidieron cambiar su apellido y cortar todo vínculo con su padre, y responsabilizó al Estado por cualquier daño futuro:
“Él amenazó con volver por ellas. Hago responsable al Estado de cualquier situación de violencia que puedan sufrir”.
Su lucha trascendió el caso personal: fue clave en la incorporación del delito de grooming al Código Penal y hoy continúa visibilizando que los abusadores, una vez cumplida la condena, recuperan la libertad sin medidas que protejan a las víctimas ni a la sociedad.