El gobierno de Brasil decidió que su embajador en la Argentina, Julio Bittelli, no regrese a Buenos Aires, en una medida que profundiza la crisis diplomática entre las administraciones de Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei.
La decisión fue confirmada desde el Palacio del Planalto y se conoce tras una escalada de cruces públicos entre ambos presidentes y una serie de episodios que deterioraron el vínculo bilateral en las últimas semanas.

Como consecuencia, Brasil mantendrá su representación diplomática en la Argentina con rango de encargado de negocios, una categoría inferior a la de embajador que refleja el fuerte enfriamiento de las relaciones entre ambos países.
La tensión aumentó luego de que Milei participara de un acto en San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, donde volvió a cuestionar duramente a Lula, a quien calificó de “ladrón, corrupto y presidiario”, además de afirmar que había salido de prisión “por un error administrativo”.
En respuesta, Lula calificó como una “payasada” la presencia del mandatario argentino en ese acto y advirtió que no tolerará la intervención de dirigentes extranjeros en el proceso electoral brasileño, previsto para el 4 de octubre.
Tras esos cruces, Bittelli fue convocado a Brasil por el canciller Mauro Vieira, mientras el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, recibió una nota de protesta formal. En ese documento, el gobierno brasileño comunicó que mantendrá vacante la embajada en Buenos Aires y reducirá el nivel de la representación diplomática.
La medida es considerada prácticamente inédita en la relación entre ambos países y podría tener impacto no solo en el vínculo bilateral, sino también en el funcionamiento del Mercosur, bloque del que Argentina y Brasil son los principales socios regionales.