A horas de concretarse la esperada firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el clima político en la región se enrareció. La decisión del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de recibir en Río de Janeiro a los máximos representantes de la Comisión Europea y del Consejo Europeo un día antes de la ceremonia oficial en Asunción generó sorpresa y malestar en la Casa Rosada. La jugada fue definida por una alta fuente del Gobierno argentino como una “falta de respeto” hacia sus socios regionales.
La firma del acuerdo, que lleva décadas de negociaciones, estaba prevista para este sábado en Paraguay, en un acto que marcaría un hito en la integración comercial entre el bloque sudamericano y la UE. Sin embargo, la reunión adelantada en Brasil puso en evidencia las tensiones internas del Mercosur y la falta de consenso político de alto nivel entre los países miembros.
El comunicado oficial del Consejo Europeo, que confirmó la visita a Brasil, enfatiza la importancia de Brasilia como socio clave en comercio, inversión y cooperación multilateral, y resalta el rol de Lula en impulsar las negociaciones del acuerdo. En la práctica, la cumbre paralela permite al presidente brasileño obtener una foto con los líderes europeos en suelo propio, mientras que su presencia en Asunción para la firma del sábado no está confirmada.
En Argentina la jugada es leída como un “desquite” de Lula tras la frustrada firma original en Brasil durante su presidencia pro tempore, y también como un intento de evitar compartir escena con el presidente argentino, Javier Milei, con quien mantiene diferencias políticas profundas. A pesar de esto, Milei y otros líderes de la región ratificaron su asistencia a la firma en Paraguay, buscando proyectar una imagen de unidad regional.