Un hombre de 46 años reconoció haber cometido acoso electrónico contra menores y recibió una pena de cumplimiento efectivo. Desde Mamá en Línea destacaron el rol de las familias, la denuncia y el trabajo judicial.
Un hombre de 46 años fue condenado por grooming tras admitir su responsabilidad en dos hechos de acoso electrónico a menores en la localidad de Allen. La causa, que se inició en noviembre del año pasado, culminó con una pena de dos años y ocho meses de prisión efectiva, que comenzó a cumplirse de inmediato.
El caso vuelve a poner en agenda un delito que crece al ritmo del uso de la tecnología y que, según especialistas, requiere de un fuerte compromiso familiar y social para su prevención.
En diálogo con medios radiales, Rosa Castro, referente de la ONG Mamá en Línea y promotora de la Ley de Grooming, valoró la condena y remarcó aspectos clave que permitieron llegar a este resultado. “Es importante destacar la comunicación entre padres e hijos. En este caso, los chicos pudieron contar lo que les estaba pasando, y eso es fundamental”, sostuvo.
Castro también subrayó la importancia de la decisión de las familias de avanzar con la denuncia y sostener el proceso judicial. “No es fácil, pero es necesario. Gracias a eso y al trabajo del Ministerio Público Fiscal se pudo llegar a esta condena, que es significativa y además efectiva”, señaló.
La referente explicó que el grooming consiste en el acoso sexual a menores a través de internet, donde adultos se hacen pasar por otras personas para ganarse la confianza de las víctimas. “Los agresores utilizan distintas estrategias. Se acercan a través de redes sociales, juegos en línea o aplicaciones de mensajería. Generan un vínculo y luego avanzan hacia pedidos de contenido o incluso intentos de encuentro”, advirtió.
En ese sentido, insistió en que el riesgo está presente en múltiples plataformas de uso cotidiano como WhatsApp, Instagram, Facebook o videojuegos con chat. “Internet es un espacio donde cualquiera puede ser quien quiera ser. Por eso es clave que los adultos acompañen y supervisen”, explicó.
Castro también destacó los avances en la investigación de este tipo de delitos. Recordó que años atrás existían grandes dificultades para acceder a información digital, pero que hoy, gracias a protocolos y convenios, las respuestas son más rápidas. “Se ha mejorado mucho. Hoy hay herramientas y cooperación internacional que permiten actuar con mayor eficacia”, afirmó.
No obstante, remarcó que la prevención sigue siendo la herramienta principal. “Así como enseñamos a nuestros hijos a manejarse en la vida, también tenemos que enseñarles a navegar en internet. No soltarles la mano, no darles acceso a dispositivos a edades muy tempranas sin control”, enfatizó.
Finalmente, Castro fue contundente sobre la gravedad del delito: “El grooming es un delito contra la integridad sexual de los menores. Puede dejar secuelas psicológicas muy profundas. Por eso es clave denunciar, acompañar y estar atentos”.
El caso de Allen, concluyó, es un ejemplo de que cuando hay intervención familiar, denuncia y un trabajo judicial comprometido, es posible llegar a una condena y proteger a las víctimas.