2 manzanas (preferentemente de variedad dulce y firme)
250 g de harina leudante
85 g de azúcar
2 huevos
200 ml de leche
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 pizca de sal
Aceite para freír
Azúcar y canela para espolvorear (opcional)
Instrucciones:
Preparar las manzanas:
Lava bien las manzanas, pélalas y quítales el centro. Luego, córtalas en rodajas finas o en cubos pequeños, según prefieras.
Si quieres un toque extra de sabor, puedes rociarlas con un poco de jugo de limón para evitar que se oxiden.
Mezclar los ingredientes secos:
En un bol grande, mezcla la harina leudante, el azúcar y la pizca de sal.
Agregar los ingredientes líquidos:
En otro bol, bate los huevos y añade la leche y la esencia de vainilla. Mezcla bien hasta que quede una mezcla homogénea.
Unir las mezclas:
Agrega poco a poco la mezcla líquida sobre los ingredientes secos. Revuelve bien con una espátula o batidor de mano hasta formar una masa espesa, pero suave (si está muy espesa, puedes agregar un poco más de leche).
Incorporar las manzanas:
Añade las manzanas cortadas a la mezcla y revuelve suavemente para que se incorporen bien.
Freír los buñuelos:
Calienta aceite en una sartén grande a fuego medio-alto (debería haber suficiente aceite como para cubrir parcialmente los buñuelos).
Con la ayuda de dos cucharas, toma porciones de la mezcla y colócalas en el aceite caliente. No pongas demasiados buñuelos al mismo tiempo para evitar que se peguen.
Cocina durante unos 2-3 minutos por cada lado, hasta que estén dorados y crujientes. Retíralos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Servir:
Una vez que los buñuelos estén listos, espolvorea con azúcar y canela al gusto para un toque extra de sabor.
¡Y listo! Ahora puedes disfrutar de unos deliciosos buñuelos de manzana, perfectos para acompañar una tarde de té o café.